Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


Soledad

>> jueves, 3 de octubre de 2013

Tengo una soledad de cuerpo entero 
una de las más feroces 
capaz de estallarme la cabeza. 

Tengo una soledad de 67 kilos 
que se aferra a los huesos 
y desgarra la carne. 

Tengo una soledad de 1,80 metros 
de barbas blancas 
que me asusta en las noches. 

Tengo la soledad del santo 
antes de que sea santo 
es decir, una soledad de tiempo completo 
a término indefinido 
que ni florece ni marchita.

4 comentarios:

escuchando palabras viernes, octubre 04, 2013  

supongo que esta soledad es un proceso que te avecina cosas nuevas!! feliz finde

María viernes, octubre 04, 2013  

La soledad acompaña tu persona, no estás sólo, sino acompañado de la soledad.

Un beso.

LUMI BRAVO HERRANZ domingo, octubre 06, 2013  

Sentir(se) en soledad, todo en uno. Sentirse no habitado -en sí mismo- puede ser devastador. Cuando ese encierro se convierte en crónico hay que in-tentar abrir-se al mundo para no morir-se en la nada. Un abrazo.

Juan Camilo miércoles, octubre 09, 2013  

escuchando palabras
Supongo que así es. La novedad parte, a veces, de ciertos vacíos.

María
La soledad, como toda compañia, tiene momentos en los que se agita y se hace sentir.

Lumi Bravo
Gracias por sus palabras. Un abrazo.

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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