Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


El monstruo de la baba

>> jueves, 31 de octubre de 2013

“Todo es vanidad. Vanidad de vanidades, todo es vanidad.” Eclesiastés. 



“¡Dígale adiós a las arrugas, las estrías, las cicatrices, el acné y la celulitis. Conozca el revolucionario producto de baba de caracol. El único NATURAL e HIPOALERGENICO que le garantiza efectos milagrosos.” 

 Eso y muchas otras cosas se les escucha a los vendedores ambulantes que ofrecen la baba de caracol sin saber que están vendiendo. Lo único que tienen claro es que necesitan dinero y las ventas informales son su opción de empleo. 

 Por otro lado la promulgación masiva de la baba de caracol en los medios de comunicación ha disparado las ventas y generado un mercado sin garantías. Se ofrece la baba de caracol sin el rigor requerido porque el oferente no diferencia la baba de la secreción. La baba es el fluido que utiliza el caracol para desplazarse y la secreción es la sustancia que produce como mecanismo de defensa frente a amenazas medioambientales. La secreción es la que puede ayudar a la piel. 

La manía de querer ser otros más jóvenes, otros más humectantes, otros más aceptados por los otros… nos ha llevado a usar un montón de ungüentos sin los cuidados necesarios. Nos movemos en masa. Lo que otros utilizan, porque lo utilizan, es garantía de que es bueno para nosotros. Somos el reflejo de un vacío sin referente. Por eso la manía de querer agradarles a todos más que a nosotros mismos. Por estar más en los otros y escucharlos más que a nosotros mismos hemos generado un desequilibrio ambiental sin precedente. Hemos hecho de nuestra casa, la madre tierra, el vertedero de nuestras basuras tanto materiales como espirituales. Cito solo un ejemplo de los miles que hay: el boom de la ola de la baba de caracol. Por el hecho de querer quitarnos las arrugas le dimos entrada a los criaderos clandestinos y a los contrabandistas de caracoles. Esto ocasionó que una especie de caracol llegara a Latinoamérica y se reprodujera con la misma facilidad que las ratas o las cucarachas. 

 Este monstruo se llama El caracol africano (Achatina fulica). Es una especie de caracol terrestre. Su concha puede medir de 25 hasta 30 cm de longitud y 8 de alto. Este molusco terrestre, el más grande y nativo de África, puede comer prácticamente de todo, hasta excrementos y huesos de cadáveres. Incluso, en cautiverio puede consumir comida de perros y gatos 

El caracol de jardín (Helix aspersa) es una especie de caracol terrestre. Su concha puede medir de 30 a 40 mm; tiene 4 o 5 vueltas de espiral, una abertura larga y oblicua. Es nativo de Europa y se alimenta de cualquier especie de planta de cultivo y ornamental. 

 Estos caracoles pueden hospedar nematodos (parásitos que se alojan en tejidos fibromusculares y secreciones de baba del animal). Esto traduce que puede crear afecciones como meningoencefalitis eosinofílica y angiostrongiliosis abdominal en humanos. Además, poseen la bacteria gramnegativa, Aeromonas hydrophila, que causa diversos tipos de síntomas, principalmente en las personas con sistemas inmunológicos delicados. 

Ambas especies son hermafroditas por lo que crecen y se reproducen a gran velocidad. Actualmente están en toda Sudamérica y en casi todas las zonas tropicales del mundo. Este animal es considerado como una de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Son, el reflejo de nuestra vanidad. 

 “¡Dígale adiós a los cultivos, los cielos, la vida sana y la posibilidad de una vida tranquila. Conozca el revolucionario producto de baba de vanidad. El único producto EGOÍSTA y HUMANO que le garantiza el infierno inmediato.”

0 comentarios:

Publicar un comentario

Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

  © Blogger template Simple n' Sweet by Ourblogtemplates.com 2009

Back to TOP