Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


Secretos para que llueva

>> martes, 22 de octubre de 2013

A veces estar bajo el cielo no es suficiente para que llueva. Pues el cielo está herido porque el amor está herido. El amor está en cuidados intensivos porque nos acostumbramos a talar los árboles que crecen en los corazones de las mujeres. Eso esteriliza el amor, contamina las aguas de los ojos, aleja las aves del asombro. Por ello contemplamos los besos en postales y posdatas. Para que este mal no haga un desierto en nosotros es necesario cerrar los ojos y pensar en los labios de alguien que nos atraiga. Dicen que los suspiros derramados humedecen un poco el aire. Luego el agua sucede por arte de imaginación y un poco de erotismo.

3 comentarios:

Olivia Lengüilarga martes, octubre 22, 2013  

Bello texto Cami. También se le puede danzar a la lluvia. A la lluvia le encanta la euritmia de los cuerpos y no soporta la tentación de caer cuando ve a alguien bailando bajo las nubes. Se lanza en picada: la lluvia también quiere bailar.

Juan Camilo viernes, octubre 25, 2013  

Olivia l.
Gracias por el dato, buscaré con quien danzar. Un abrazo.

Volarela miércoles, noviembre 06, 2013  

Un gran micro, con una acertada dosis de poesía.

Un gusto conocerte.

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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