Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


El papá simio

>> lunes, 27 de julio de 2009


Los pulgares son la contra parte de la mano. Con ellos se puede sujetar y manipular objetos. Estos dedos nos permitieron culturizarnos. Montaigne, el papá de los ensayos, en su texto “De los pulgares”, afirma que son los dedos maestro de la mano. Por algo lo dijo.

Pero, es la mano en su conjunto la que nos distanció del simio. Fue la mano la que le permitió a nuestro antepasado, antes de tener conciencia del lenguaje y caminar erguido, experimentar las nociones más antiguas del amor.

Tesis indebatible en el libro “La importancia de vivir” del filosofo Chino Lin Yutang. Donde se expone que el simio evolucionó debido a su ociosidad de manipularlo todo, de mirar las orejas por lado y lado en busca de piojos. Así, por tocar, el simio descubrió la utilidad de las rocas. Pero el gran descubrimiento fue sentir otras texturas y reconocer el cuerpo del otro, experimentar el tacto y los primeros indicios de ternura y seducción.

Son las manos el gran testimonio de la evolución, pero también son ellas las que delatan y recuerdan nuestro origen. Son ellas las que dieron las pautas del amor y las que afloran los instintos. Por algo el amor es el equilibrio entre la carne y el espíritu.

A lo que voy, es que desde siempre hemos recordado al padre simio. Qué nos de vergüenza admitirlo es otra cosa.
La pregunta es ¿Cómo evocamos el origen? La respuesta es aún más sencilla, a través del amor.

Utilizamos como pretexto el amor para volver a ser simios. Y para volver a ser simios basta con tomarnos de las manos. Entonces, es el amor la unificación de todas las búsquedas.

No importa los estudios, los viajes, los adelantos tecnológicos, las maquinas de afeitar, los implantes, las cirugías, los retiros espirituales, el arte, el avión, el televisor de plasma, el malestar estomacal de saber el significado de la palabra paramilitar, el computador de cartera... cuando nos tomamos de la mano somos un recuerdo reconocido que nos conmueve, dociliza y satisface.

Tomarse de las manos, fue, es y será la primera señal que nos enternece y nos hace sentir enamorados. Por ello, en el cortejo, cuando por primera vez se toma la mano del otro, se siente un escalofrío en la parte baja de la columna vertebral, lo que atestigua que antes teníamos cola.

En la calle, en el idilio del amor, caminamos tomados de la mano sumidos en cierta alegría sospechosa. Admitimos el origen cuando andábamos en cuatro patas. Porque al tomarnos de la mano volvemos a tener cuatro extremidades para desplazarnos con la sensación de haber recuperado un objeto de valor que se había perdido hace tiempo.

A veces, ni se habla por sentir las otras dos piernas que acompañan a las nuestras a un mismo ritmo.

No es de extrañar, cuando se acaba el impulso del cortejo, que las parejas sigan tomadas de la mano. No les molesta. Saben que es un reclamo del cuerpo no concertado en palabras: La evocación del cuadrúpedo, antecesor del cromañón, de una manera disimulada, sin atentar a la estética bípeda.

11 comentarios:

simio escritor,  lunes, julio 27, 2009  

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Anónimo,  martes, julio 28, 2009  

Estás escribiendo cosas muy bonitas, mariconcito... caminar tomado de la mano de alguien no solamente significa el orígen, el apoyo, sino también la posibilidad de sembrar el alma por medio del ocio, de ararse en el reconocimiento del terreno ajeno, ver que uno tiene esa virtuosa fragilidad de dejarse convencer de ese argumento infalible que llamamos la piel.
J

Anónimo,  martes, julio 28, 2009  

"lo que atestigua que antes teníamos cola" ... a ja ja ja, que hp caspa. pero muy bueno.
Camilo, te lo digo hoy y no te lo vuelvo a decir (en este espacio): Volviste a tu magia, o la redescubriste.

los perros románticos martes, julio 28, 2009  

un gusto conocer el blog.

saludos

El otro jueves, julio 30, 2009  

Ninguna caspa. Te lo digo otra vez, cuanyo yo sea grande, y si por azar aun escribo, quiero escribir como tu.

Un abrazo.

Anónimo,  viernes, julio 31, 2009  

que manes tan casposos...

¡AY, YO QUIERO ESCRIBIR COMO TU, CARIÑO!!!

nada de eso. uno escribe como uno. de lo contrario es una copia.

El otro viernes, julio 31, 2009  

!Ahhh que bonito el mariconetas anonimo otra vez...! A ver... ¿a quien le escuchamos ese "casposos" alguna otra vez?... No es dificil, su lexico no varia mucho. Hermano, ¿Con que cara habla sumerce si ni nombre tiene? Los anonimos en este blog son como peos, se los lleva el viento y huelen maluco. Claro que si quiere ser mas que un peíto, casposos de verdad, ponga el nombre mijo a ver si alcanza a ser siquiera una copia...

Aun cuando me importa un reverendo cuatro letras lo que usted piense, me gustaria decir que siento una profunda admiración por la manera de escribir del autor de este blog y que me siento gratamente influenciado por él. Si esa influencia es tan grnade como para copiarlo, y suponiendo que lo logre,cosa uqe todos sabemos es imposible, mas que ofendido me sentire honrado.Cuando digo que me gustaria escribir como el me refiero a lograr despertar cosas tan bacanas como las que el despierta en sus lectores.

Ahhh y sabe que peito de esquina, deje el nombre a ver si dejamos de creer que ataca, como los zorrillos, por miedo y no por valentia.

Ahhh y casposo usted, La c esta mas cerca de usted que de nosotros, ¿o me equivoco?

Anónimo,  sábado, agosto 01, 2009  

bueno, "el otro", si no te importa lo que digan los anónimos ¿por que te enojás? ¿CREES QUE CON ESOS INSULTICOS AMINALÁS? BBRRR

cierto es que el autor de este blog es un buen escritor, y que es un hombre admirable, si. uno simplemente comenta. si no le gusta, coma mierda.

El otro domingo, agosto 02, 2009  

Me gustaria poder hacerlo pero no esta dentro de mis planes eso de la coprofagia, sin embargo creame que si algun dia lo deseo estare dispuesto a compartir con usted un bocadito.

Uno simplemente comenta, tiene razón, y si a usted tampoco le gusta: !Demalas!

Le propongo algo, quitese el letrero de anonimo de la cara, salimos una de estas noches y nos cenamos un boyito juntos.

Daniela Gómez,  domingo, agosto 02, 2009  

qé amor ni qe paz ni qe mierda, salen, se comen un bollito y luego se dan en la jeta y el mejor tiene la razón.

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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