Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


Sobre los viajes

>> miércoles, 12 de noviembre de 2008

Llega un momento en que se debe viajar. No se sabe en que momento. Se siente y cuando se siente es irremediable dar vuelta atrás. Al menos si es una decisión vital.

Hay que atreverse a conocer otras tierras. Ver otras culturas. Porque el asombro se atrofia si lo dejas circulando por las mismas calles, los mismos rostros. El asombro se va acostumbrando a que no hay sur más allá de las montañas.

Siempre me han atraído los viajes. El ignorante no viaja, dicen. Hasta el momento soy uno de los más grandes ignorantes. Cabronamente sedentario.

La sabiduría está en el camino. Vivir es saber. Necesito esa máxima como practica y no como teoría.

Pero estoy lleno de miedos. Culpa de la culpa ancestral de mi familia. Me educaron con el ideal de crecer, procrear, ver tv, comer cerdo en diciembre, casarme, rascarme las pelotas, envejecer, ser ejemplo… en fin. Fin.

A los trece años intuí que si seguía en casa me moriría de solo. Entonces hice maletas. Empaqué dos camisas, algunos muñecos cabezones de yupi que eran personajes del Chavo del Ocho, algunas naranjas, un par de medias Adidas, un pañuelo, una foto de mi madre.

Dije en casa que iba a pasar el fin de semana donde amigo. Pero todavía no era el tiempo.

Vivía en Fredonia y llegué a la ciudad. Una volqueta me llevó. Mierda. No sabía que hacer. Amanecí bajo un edificio. Lloré de solo, de frío, de gris, de oscuro, de niño, de hambre, de noche, de miedo, de cocuyo, de sucio, de mí.

Apenas amaneció volví a casa. No dije nada. Solo en mí quedó ese primer fracaso.
Desde entonces hago paseos cortos, pero con la diferencia que vuelvo, por más lejos que llegué, vuelvo. Es distinto.

Ahora es otra cosa. Conocí una luz que me mueve. Se llama Luciana. Ella es Argentina y vive en Buenos Aires. Me escribo con ella. Hay algo en esas palabras que le escribo y me escribe que me convence de que ella es ese puerto, esa frontera, ese límite al que debo llegar para admitir que ya no hay límites porque ambos seremos frontera.

Ella piensa hacer un viaje hasta Perú. Por lo que me ha dicho es un viaje que quiere hacer desde hace tiempo y ha ahorrado para ello.

Yo, en cambio, apenas empiezo ahorrar. No sé que voy hacer pero algo haré. Hice un presupuesto para el viaje. Necesito unos mil dólares.

Para ese capital redacté algunas cartas a mis amigos para que me ayuden con un trabajo temporal. Necesito dinero. La idea es salir en enero.

Hay dos razones para ese viaje. La primera es viajar y proporcionarle al asombro su estatus de asombro y pueda cantar ese viaje. Y la otra es Luciana. Siento algo muy raro por ella. Si, sin más rodeos, me gusta esa Luciana y quiero luchar por ese encuentro.

Luciana es un país donde las flores bailan tango. Un país donde el suspiro es el himno nacional de los posibles. Tírame ese posible Luciana. Si, indudablemente, estoy enamorado. No hay remedio. Ya sueño con que estoy lejos, buscándote, tocándote, mirándote, hablándote, mordiéndote, enlunado. A ese país me dirijo.

Pero necesito dinero, por eso utilizaré mi blog como medio para financiar ese viaje. Es decir, dejaré la cuenta bancaria para quien quiera patrocinarme, ayudar a esta alma que soy buscar su otra mitad de alma que ahora ve. Quién se haya enamorado me entiende, y está de acuerdo conmigo en que es mejor el amor que la perfección y que por amor la vida cobra sentido. Entonces dejo este numero de cuanta para que me ayuden a encontrar a Luciana.

La cuenta es: 002-2702553-1 en Bancolombia, cuenta de ahorros. Nombre completo Juan Camilo Betancur.

Igual, para quien le interese, redactaré crónicas de viaje para dar fe del viaje y de mi alumbramiento. Hacer los preparativos, querida Luciana, es ya empezar a viajar.



3 comentarios:

jakob vega miércoles, noviembre 12, 2008  

por qué loquito mejor no rompés la convención hippie de visitar machu pichu con la excusa del amor convulsivo y se van para el caribe. la maga entenderá que los tiempos han cambiado y que los huracanes, de cerca, también son preciosos

el perdido jueves, noviembre 13, 2008  

Mono, prestame plata para el viaje. Sé que cuento contigo. No me dejaras tirado, lo sé. Tengo muchos abrazos para vos

Jhoed jueves, noviembre 13, 2008  

Hay mi cami! qué hacer con vos! Sabés que me mantengo más pelado que el culito del niño dios, pero yo te apoyo moralmente y de todo corazón te deseo éxitos en la recolección de fondos y te deseo que te vaya muy bien... espero que, de verdad, no te convirtás en elperdido...

Abrazo desde tierras girardotanas

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