Casi siempre es el miedo de ser nosotros lo que nos lleva delante del espejo.
Antonio Porchia


Antes de que el Perro alce la pata y...

>> lunes, 12 de febrero de 2018



XII 

El Perro entra a la iglesia aunque digan que los caninos no son bienvenidos.
Observa a la gente y en apariencia se ven buenos,
pero les importa un pito los mandamientos.
De los diez que le fueron entregados a Moisés, infringen once.
El otro que no fue incluido por ese viejo arbitrario y caprichoso
no era menos importante: “amarás la naturaleza como a ti mismo”.
Sucede al contrario, la mayoría de humanos tratan la naturaleza
como si fuera la hija bastarda de Dios.
Además, los actos de los hombres han modificado las milenarias leyes.
En su incoherencia los mandamientos de Moisés quedarían así:
Amar los centros comerciales sobre todas las cosas.
Tomar el nombre de Dios como artesanía de mercado de miserias.
Santificar las fiestas con licor y pólvora (cosa aterradora para los perros).
Deshonra a tus padres y a tus hijos exige que te honren.
Mata con la palabra y el pensamiento porque otros lo hacen con ametralladora.
Comente actos impuros y justifícate en el otro.
Roba y esconde la mano.
Miente porque eres hijo del país de los falsos positivos.
Se concupiscente e impuro aunque te bañes todos los días.
Codicia lo ajeno y lánzate de alcalde.
El Perro siente una mano cálida sobre su lomo. Mueve la cola.
Algo superior le sugiere volver al campo y buscar un rico hueso.

Read more...

Kilómetros atrás

>> jueves, 1 de febrero de 2018


Recordé por última vez la rutina del despertar del pueblo. En algunas horas el ruido de los automóviles y la maquinaria de las empresas se tragarían el canto de los pájaros. El pueblo entraría en la dinámica comercial de la subsistencia, la que hace rugir las tripas y cosecha bostezos y tristezas. Suspiré. Todo transcurría como siempre. En ese momento los latidos de mi corazón se aceleraron. Estaba intranquilo por abandonar mi pueblo, mi vida, mi cotidianidad. Escuché la bocina del bus. Me acomodé en el asien­to. Cerré los ojos y traté de llevar la respiración a un ritmo lento. Sentí que la vida, como el bus, era un teatro en el que uno representa a muchos hombres en el transcurso del viaje hasta que se queda con el menos pretensioso, el más anónimo. Y me fundí en la invisibilidad.

Read more...

Cocuyos

>> jueves, 25 de enero de 2018


Un hombre se despertó sobresaltado. Se levantó de la cama a eso de las tres de la mañana. Tenía una sensación extraña de ser observado. Recordó el sueño. Vio nítida a la mujer onírica que tenía el rostro lleno de ojos. Era como una esfera llena de esferas pequeñas que lo miraban. La imagen lo asustó a tal medida que en la cocina, mientras tomaba un poco de agua, recordaba ese montón de círculos que lo señalaban. Abrió la ventana y miró el césped que había frente a su casa. Afuera, una cantidad innumerable de cocuyos titilaban como pequeños ojos que parpadeaban.

Read more...

Promesa de amor

>> domingo, 14 de enero de 2018

Partiendo de que cada encuentro es necesario sin importar el daño o la alegría ocasionados, creo que el encuentro contigo es la posibilidad de redimirme con todo lo que he entregado sin carácter devolutivo.  Ella al escuchar tal declaración se queda frente al mar observando el atardecer. El sol antes de ocultarse despliega un camino de luz sobre el mar por el que la mirada de ambos ondea con las olas y el viento.

Read more...

Los pensamientos

>> viernes, 29 de diciembre de 2017



Gerardo estaba en casa. Su hermana le había solicitado que le cuidara a su hijo. Ella debía ir a la ciudad. Gerardo aceptó, aunque estaba acostumbrado a pasar fin de año solo. Celebraba para sí el cambio de año, hace años, sentado en una hamaca con una botella de vino, sin dramatismo o reuniones ruidosas de familias indeseables. 

Su sobrino desde la mañana empezó a caminar por toda la casa. Necesitaba gente para sentirse vivo. Las veces que intentó hablar con Gerardo no logró una conversación fluida, apenas unas respuestas monosilábicas. Cansado del silencio se ubicó cerca de su tío y empezó a renegar del día, del sol, del fin de año, de su madre que lo dejaba con un loco, de él mismo que no era capaz de valerse por sí solo, de su generación, de su incapacidad para estar solo, del silencio… Se sumergía en ese sentimiento general que profesa que todo está mal y al final por pensarlo tantas veces todo resulta mal. 

Gerardo se preocupó por lo que pasaría si el muchacho seguía llamando esos pensamientos. Así que desde la hamaca se comunicó con el sobrino y no le ofreció una copa de vino. Acto seguido le dijo, como si lograra ver dentro de la cabeza del joven, que los pensamientos nos hacen o deshacen. El joven arrugó el entrecejo y Gerardo continuó: “cuando me endiabla algún pensamiento sacudo la cabeza para alejarlo. Esta estrategia permite relacionarme con otras personas. Saber que la mente es tramposa sirve para no darle mucha mente a los pensamientos. El cerebro es como una antena receptora de ondas que distribuye por todo el cuerpo. Por eso, es necesario que esas ondas tengan una buena vibración para encontrar la conexión con la voz interior. Es en el corazón dónde está esa voz o la fuente de la sabiduría. Incluso, la ciencia moderna ha entrado a valorar que este órgano sirve para algo más que bombear sangre al cuerpo. Por ello, procurarse buenos pensamientos es permitirse estar en paz consigo mismo. Es algo que aprendí con la sumatoria de mis continuos errores. Cuando me vencían los pensamientos tormentosos y me dejaba dominar por el Mister Hyde interior.” 

Gerardo se percató de que su sobrino estaba más que atento. Por eso mismo, con una leve sonrisa volvió al silencio. El muchacho al notar que la conversación había terminado sin posibilidad de reiniciarse, empezó a caminar sin despedirse de su tío, a quien consideraba despreciable. Atravesó un puente vegetal y sin darse cuenta, caminaba sin pensar, con tal despreocupación que parecía parte del paisaje. Gerardo observaba a distancia y con una sonrisa saboreaba un sorbo de vino.

Read more...

  © Blogger template Simple n' Sweet by Ourblogtemplates.com 2009

Back to TOP