Casi siempre es el miedo de ser nosotros lo que nos lleva delante del espejo.
Antonio Porchia


RCM el noticiero

>> sábado, 18 de agosto de 2018



“El periodismo es libre o es una farsa”.
 Rodolfo Walsh

Hace un tiempo, en conjunto con la Biblioteca Municipal de Girardota se le apostó a la práctica del periodismo escolar como proceso de transformación del territorio habitable por los niños del grado 5B de la I.E. San Andrés. Por ello es un regalo compartir con ustedes, amables lectores, este ejercicio de clase. Pues es sorprendente lo que se puede hacer si no se trabaja solo y se acepta la diferencia del otro como un aprendizaje. Pues es más gratificante optar por un liderazgo que no es imposición, más bien una seducción por una apuesta colectiva que reconforta el espíritu. Así podríamos nombrar el resultado final, después de varias secciones de trabajo con los estudiantes, como una posibilidad divertida donde los participantes se esforzaron por organizar sus pensamientos, expresar sus ideas en forma noticiosa y comprometerse con el aprendizaje de la comunicación fuera del aula. 

Desde un trabajo que trasciende el tallerismo y la eventualidad, los estudiantes del grado 5b de la Institución Educativa de San Andrés culminaron con satisfacción el noticiero “RCM”. Para esto fue indispensable el apoyo de la profesora Yholmy Amparo Salazar, quien motivó a sus alumnos para que buscaran los temas de los que querían hablar. Por ejemplo, un talento especial de alguno de los alumnos del colegio, un evento paranormal, un problema que aqueje la institución como la drogadicción o en la vereda como las basuras, una novedad deportiva, entre otros. 

Si bien, algunos de los principios del periodismo es que la información sea veraz, objetiva y oportuna, para el ejercicio de clase estos ejercicios no se midieron con la rigurosidad requerida porque muchas de las noticias, aunque partieron de hechos puntuales, se inventaron sin necesidad de contrastar las fuentes. Esto, porque lo vital fue fortalecer la personalidad de los estudiantes desde un acercamiento a lo que es un noticiero que les permitiera realizar juegos de roles. También que entendieran las normas ortográficas porque les ayudan a expresarse mejor. Es decir, cuando se enteraron de que los íbamos a filmar y que el video se proyectaría en pantalla grande, que el video se compartiría con otros grados, que ellos presentarían su experiencia comunicativa a sus compañeros, se preocuparon por hilar coherentemente sus textos. 

Luego, se procedió a armar grupos para que intentaran armar el noticiero. Claro, durante una semana observaron los noticieros de televisión para que identificaran las funciones de los presentadores, los corresponsales, los entrevistadores y los entrevistados. De esta manera, los estudiantes reflexionaron su contexto y crearon sus propias producciones. Después, cada grupo socializó su noticiero para que los otros estudiantes y la profesora expresaran sus opiniones y debatieran respetuosamente. Esto con el fin de consolidar un noticiero que compilara lo mejor de las producciones de los estudiantes. Así nació el noticiero RCM. 

Luego, el proceso de edición. Se gestó gracias a los beneficios de la amistad. Es decir, un amigo, Jairo Andrés Palacio, realizador de cine, Comunicador Audiovisual, nos brindó su conocimiento sobre el lenguaje multimedial y estuvo frente la pantalla de su computador dándole forma al noticiero. Si no hubiese sido por las más de ocho horas de edición para un video de seis minutos, no hubiese sido posible compartir esta experiencia comunicativa. 

En conclusión, con este ejercicio, se promueve el periodismo escolar como un derecho a informar o desinformar, no importa, si se parte desde el disfrute. Lo interesante, más que la información brindada, para este caso que se permitió la ficción en los relatos, es generar la oportunidad de las interrelaciones entre los estudiantes y el contexto que habitan. Pues los estudiantes se ven a sí mismos, los ven compañeros, profesores, padres de familia y comunidad en general. De esta manera se genera sentido de pertenencia 


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Me revientan los adultos: LOS ÁRBOLES

>> jueves, 9 de agosto de 2018


Alabad el árbol que desde la carroña sube jubiloso hacia el cielo! 

Bertolt Brecht


Hace poco una amiga me contó que en una reunión de una mesa ambiental ella intentaba explicar la importancia de los árboles en un municipio tan industrializado como Girardota, ubicado al norte del Valle del Aburrá. Luego un notable concejal, tal vez adepto de Trump y al igual que él cree que el cambio climático es una invención de los chinos, dijo de manera profunda y solemne que hay mucho monte para preocuparse de los árboles. Curiosamente como este concejal hay muchos empresarios y políticos que promueven licencias de construcción sin importar la extinción de los bosques nativos. 

Debido a la indiferencia generalizada, en la tercera emisión de Me revientan los adultos hablaremos sobre los árboles. Tal vez, y sería un regalo del universo, sí este programa lo escucha un empresario o un político pueda recordar que alguna vez fue niño y trepó a un árbol y se ensoñó entre sus ramajes. Tal vez, al escuchar estas vocecitas de duendes juguetones pueda reflexionar sobre esa moda inútil de gobernar desde la infraestructura, como si la obra gris determinara el liderazgo político, sin importar que el mundo se convierta en una enorme cancha de pavimento. 

Antes de continuar, quisiera agradecer a los papás porque es por su apoyo que es posible publicar estas conversaciones. Estos padres me han permitido acompañar una hora semanal a sus hijos con cuentos infantiles, ejercicios corporales como posturas básicas del yoga y un poco de meditación. Con las rutinas y las visitas hemos logrado hablar de temas de su interés y del mío, por supuesto. En este caso sobre los árboles. Si crees, amable lector, que esta experiencia vale pena compartirla, te quedaría muy agradecido. 

Entrando en materia, el árbol representa para los hombres una fuerte manifestación del poder divino. Por algo fue venerado, incluido en sus mitos, leyendas y libros espirituales y desde siempre ha estado íntimamente relacionado con el destino de los hombres. Por ende, nuestros antepasados agradecieron su presencia y vieron en los árboles el origen del mundo. De ahí que en la literatura de muchas culturas se hable de: El Árbol Cósmico, El Árbol del Conocimiento y El Árbol de la Vida. 

El Árbol Cósmico 
Puede representarse como un árbol invertido. Muestra la Creación como un crecimiento descendente. Las semillas se encuentran en el cielo, en el mundo divino, y su corona se extiende sobre el mundo. En algunas culturas como en la India, en sus textos más antiguos como el Atharva Veda aparece el cosmos en la forma de un gran árbol. En los Upanishads, el universo aparece como un árbol invertido. 

El Árbol de la Vida 
Es el árbol de la eternidad. Pues a través de las estaciones se regenera. Por algo, en muchas mitologías puede aportar la vida eterna. En las tradiciones babilónicas, por ejemplo, se nombra un árbol que es el centro del mundo, el cual ya conocían los sumerios. “En Eridu ha crecido un Kiskanu negro”. Este árbol es el domicilio de los dioses de la fecundidad y de la formación (artes, agricultura, escritura, etc.) y el lugar de reposo de la madre de Ea, la diosa Bau, que es una divinidad de la abundancia, de los rebaños y de la agricultura. 

El Árbol del Conocimiento 
El árbol que sirve como canal hacia el conocimiento. Es el árbol que conecta con la inteligencia suprema que hay en cada individuo y que conocemos como intuición. Entre muchos ejemplos, en el cristianismo se hablan de dos árboles que se encuentran en el Jardín del Edén: el Árbol de la Verdad y el Árbol de la Vida. 


Aparte de estos tres conceptos que han atravesado a múltiples culturas, también, los árboles han sido determinantes en el simbolismo de las historias que repetimos infinidades de veces sin reflexionar en los detalles. O ¿quién no ha oído hablar de Buda, Cristo o los griegos? 

Para empezar, la vida del Buda está ligada a los árboles. Nació en el jardín de Lumbini, en un bosquecillo sagrado. En su niñez lo atrajo la sombra de un manzano. Luego, se sentó en la ribera del río Nairanjana en un bosque sagrado. Al final obtiene su iluminación bajo un árbol. 

Por algo, el árbol se considera como fuente de fecundidad, símbolo del centro del mundo, regeneración eterna. Quizá por ello a cada dios griego se le asoció con un árbol. Veamos, Zeus: roble, Poseidón: fresno, Hades: mirto, Hera: manzana o sauce, Atenea: olivo, Apolo: laurel o palma… 

Para no ir muy lejos, en el cristianismo al avatar Jesús, el más grande entre los hombres, tuvo como primer maestro a José, un carpintero. Luego, en su crucifixión, la cruz, representa una relación muy singular y oculta con el Árbol de la Vida y del Conocimiento. Pues, es por medio de la cruz que Cristo nace por segunda vez. 

Y nombro solo unos casos donde el árbol ha sido protagonista de la historia de algunas culturas y sus avatares. Pero para no quedarme solo en un contexto histórico quisiera cerrar este texto con un decálogo de los beneficios de los árboles y tal vez, con ello, aporte a que algún lector se anime a abrazar a un árbol, su hermano más antiguo: 

1. Los árboles combaten el cambio climático 
Los árboles absorben el CO2. Almacenan carbono al tiempo que liberan oxígeno al aire. Aunque el presidente de E.E. U.U. y el concejal de Girardota no crean, una pequeña cantidad de árboles adultos pueden absorber la cantidad de CO2 producida por un automóvil cada 26 mil millas. 

2. Los árboles limpian el aire 
Los árboles absorben óxidos de nitrógeno, amoníaco, dióxido de azufre y ozono y filtran las partículas contaminantes del aire, atrapándolas en sus hojas y corteza. 

3. Los árboles proporcionan oxígeno 
En un año, un acre de árboles adultos puede proporcionar oxígeno para 18 personas. Incluyendo a los políticos y empresarios que necesitan más industria que árboles. 

4. Los árboles refrescan las calles
La sombra de los árboles en la ciudad puede hacer el papel de una isla fresca en una ola de calor, pues a través de sus hojas libera vapor de agua al aire. 

5. Los árboles conservan energía 
Los hogares con árboles sembrados pueden reducir hasta en un 50 por ciento el uso del aire acondicionado en el verano. 

6. Los árboles ahorran agua 
La sombra de los árboles disminuye la evaporación del agua de los céspedes sedientos. A medida que los árboles transpiran, aumentan la humedad atmosférica. 

7. Los árboles ayudan a prevenir la contaminación del agua 
Los árboles atrapan el agua de lluvia y permiten que fluya por el tronco y a la tierra que está debajo del árbol. Es como una esponja que filtra el agua y la utiliza para alimentar el suministro de agua subterránea. 

8. Los árboles protegen a los niños de los rayos ultravioletas 
Los árboles reducen la exposición a los rayos UV-B, proporcionando protección en los parques donde pasan mucho tiempo al aire libre. Ojala queden árboles para que a los nietos de los gestores del desastre natural no sufran una epidemia de cáncer en la piel por falta de árboles que amortigüen los rayos UV-B. 

9. Los árboles proporcionan alimento 
Un árbol de frutas proporciona alimento para los humanos, los pájaros y la vida silvestre. 

10. Los árboles sanan 
Se ha demostrado que las personas enfermas que pueden ver árboles desde sus ventanas se sanan más rápido. También que los niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad muestran menos síntomas cuando tienen acceso a la naturaleza. Ojala los empresarios y banqueros que desean reducir el salario mínimo puedan estar entre los árboles y la naturaleza para direccionar sus negocios y así reducir el temor a ser secuestrados y su fatiga mental que no les permite ver más allá de las utilidades monetarias. 

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Jaime Gómez entre trazos y palabras

>> viernes, 3 de agosto de 2018


Penetrados del amor por lo bello
Sigamos la naturaleza
Mirando las estrellas

Jaime Gómez

Los medios nos han vendido héroes que se han hecho populares más por sus destrezas discursivas o físicas que por sus criterios para construir sociedad. Así, desfilan por nuestros imaginarios: políticos, actores, cantantes, deportistas, militares… Muchos de ellos han corroído aquellos valores que nos hacen mejores individuos. 


Cuando hablamos de valores nos referimos al valor de asumir las normas básicas de convivencia, como el respeto a sí mismo. De esta manera, transmitir un modo de vida que intente cambiar esa anticultura de estafadores, escandalosos, ruidosos a la moda, trasgresores del impulso imitativo que hemos integrado en los núcleos familiares. 


En tal medida, nos complace anunciar que conocimos uno de esos hombres que va más allá de lo mediático. Sobre todo cuando los medios buscan el hombre que muerde al perro, la mujer de dos cabezas, el escándalo, el provocador que genere audiencia, la muerte más estrambótica… Y esos personajes son una mínima expresión de una sociedad. Por ello, ser mediático no siempre significa ser un buen ciudadano, estar convencido de lo que se hace o ser el emisario de una pasión que más que robar cámaras conmueva corazones. 


Se llama Jaime Gómez. Es pintor y filósofo. Nació en Girardota en 1951 y reside en Francia, París, desde 1986. Ganó el premio Salón de arte joven, Museo de Antioquia, Medellín (1979, 1980). Ha hecho diversas exposiciones en ciudades como: Paris, Hamburgo, New York, Singapur, Bogotá, Medellín. 


Sus obras, dice René Delaporte “gozan de las mismas particularidades del lenguaje. Su transparencia matemática nos habla con toda certeza de una rosa, de un perro, de un paisaje. Los espacios y los objetos son inconfundibles. Esto que yo llamaría una vocación a la verdad es una característica de su obra.” 

Hablar con Jaime Gómez es tan enriquecedor como releer un libro que cada vez revela más sabiduría. Es como si con cada una de sus palabras dejara entrever lo más espontaneo y autentico de sí mismo. 

Jaime es del tipo de persona que se puede sentar entre todos, ser parte de todos. Sin embargo, puede estar hablando o en silencio y su calidez o una cualidad indefinible nos atrae. Sus gestos, como sus pinceladas, son precisos. Nada en él es sobreimpuesto. Sus comentarios parecen dar un sentido nuevo de lo que nombra. Esto es posible porque el silencio también le pertenece. 


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Me revientan los adultos: LAS ESTRELLAS

>> martes, 24 de julio de 2018

Si amas una flor que está en una estrella, es reconfortante mirar el cielo por la noche. Todas las estrellas son un alboroto de flores.
Antoine de Saint-Exupéry. 



De ante mano, en esta segunda emisión del programa “Me revientan los adultos” le agradezco a los papás de Abraham, Silvia y Santiago y a la madre de Mathias, Diana, porque es por su apoyo que es posible publicar estas conversaciones. Estos padres me han permitido acompañar sus hijos por más de dos meses. En ese tiempo les mostré cuentos infantiles, ejercicios corporales como posturas básicas del yoga y un poco de meditación. Con las rutinas y las visitas cada ocho días logré crear una atmosfera de confianza con los niños para hablar de temas de su interés y del mío, por supuesto. Para esta segunda entrega nos enfocamos en las estrellas. 

Sin ser este un texto de astronomía, más bien una aproximación, empezaría diciendo, como aparece en muchos libros científicos, que las estrellas son masas de gases, principalmente hidrógeno y helio, que emiten luz. O también que son motores de energía cósmica que producen calor, luz, rayos ultravioleta, rayos X y otras formas de radiación. 

Lo bello es que aunque han sido tan estudiadas y se les ha definido de manera contundente, nadie sabe cuántas estrellas existen en el universo. Por algo, desde tiempos remotos nos han atraído los fenómenos celestes. Desde antes de la llegada de Cristo, Tales de Mileto enseñaba que las estrellas estaban constituidas por fuego. O Pitágoras ya hablaba de la esfericidad de la Tierra. 

La Tierra y el cielo han sido inquietudes permanentes de las civilizaciones, desde los asirios hasta los hindúes pasando por los egipcios y griegos. Desde sus conocimientos han ordenado las estrellas, descubierto movimientos de los cometas, anunciado eclipses del Sol y Luna. También imaginaron fuerzas divinas y monstruosas como gigantescos dragones. 

Nada más, como una mirada muy superficial de lo que es la mitología de las culturas antiguas, citaré unos cuantos ejemplos sobre como consideraban la Tierra y el cielo: Para tribus de la India la Tierra era una enorme bandeja de té que reposaba sobre tres inmensos elefantes; para los antiguos egipcios el cielo era una versión etérea del Nilo, por el cual el dios Ra (el Sol) navegaba de Este a Oeste cada día. En Grecia es la diosa Gea la madre de la creación y ella fundó una dinastía de dioses que tenían su residencia en el Olimpo, en África los Bambara dicen que recibieron de una civilización extraterrestre proveniente de Sirio sus conocimientos de Astronomía; en América los mayas utilizaron la astronomía para estudiar la influencia de los astros sobre la tierra, los incas se consideraron descendientes del Sol, los aztecas adoraban al dios Huitzilopochtli joven guerrero, símbolo del Sol que cada mañana se enfrentaba con sus hermanas las estrellas. 

Con programas como este, con el acompañamiento de los padres, se busca conectar a los infantes con el mundo que habitan, pues, en la era digital, esta era, los niños viven más en el mundo virtual y por tal motivo no entienden su contexto y las tradiciones de sus padres que se formaron con la interacción con otros humanos y no con pantallas. Por lo que este espacio permite reconectar a los niños al mundo emocional y la magia interior que cada infante lleva: su monada o chispa divina. Así que amable lector, sí sientes que este ejercicio puede sensibilizar a otras personas, puedes compartirlo. Espero sea de su agrado y si se anima, puede dejar un comentario.

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Me revientan los adultos: LOS ATRAPASUEÑOS

>> miércoles, 11 de julio de 2018



El medio mejor para hacer buenos a los niños es hacerlos felices. 

Oscar Wilde 
A partir de ahora, en la medida de las posibilidades, las entradas en este blog se intercalarán con algunas conversaciones con niños. Estas conversaciones serán de temas diversos, según los intereses de los infantes. En este primer encuentro hablamos de los atrapasueños. Objetos cuyo origen se remonta a las tribus indias americanas. Su aro era fabricado con la madera del sauce y representa la rueda de la vida. La red, que es como una tela de araña, son los sueños y anhelos que se van tejiendo noche a noche. En el centro de la red hay un agujero que se nombra como el vacío o el espíritu creador. 

En la conversación con los niños se omitió la explicación del párrafo anterior y por eso mismo es maravilloso como los niños exponen sus puntos de vista, de manera muy personal y con mucho sentido, como si ya conocieran las explicaciones con solo imaginarlas. 

Por otro lado, el contexto de estas conversaciones se da en un encuentro semanal. Los visito durante una hora. Iniciamos con algunas posturas de yoga y una posible meditación de no más de 5 minutos. Luego leemos un cuento infantil y realizamos algunos ejercicios de escritura o pintura. Para esto es vital el acompañamiento de los padres porque saben cuáles son los rasgos predominantes de sus hijos, sus sueños, sus temores… y de esta manera aportan para le elección de la bibliografía y las meditaciones. 

La idea es conectar a los infantes con el mundo que habitan, pues, en la era digital, esta era, los niños viven más en el mundo virtual y por tal motivo no entienden su contexto y las tradiciones de sus padres que se formaron con la interacción con otros humanos y no con pantallas. Por lo que este espacio permite reconectar a los niños al mundo emocional y la magia interior que cada infante lleva: su monada o chispa divina. Así que amable lector, espero sea de su agrado estos audios y también, si se anima, puede dejar un comentario.

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