Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


Energías

>> lunes, 1 de noviembre de 2010

Todo lo que piense puede alterar el orden de las cosas.
Cada acción es como un bumerán:
Una mala intención coarta el aliento del otro,
un deseo perverso oxida el abrazo,
una queja tras otra queja evocan el invierno.
Hay que aprender a agradecer para afirmar el propio peso,
estar sobrio para aceptar la soledad,
respirar para arar el espíritu en Dios,
la multiplicidad del instante,
el fuego que mueve todos los cuerpos.
Cada cosa es una pieza fundamental de la existencia.
La flor es más antigua que el hombre
y apenas huele.
La roca es el origen del oxígeno
y no se mueve.
El amor florece y apenas es una vibración.
Pero, el pájaro canta
y se prefiere el ruido de los automóviles en la autopista.
Todo es imagen mientras se toque
en estos tiempos donde nadie ama
y el cuerpo es el altar del olvido.
¡Oh fuerzas invisibles!
¡Oh vibraciones intangibles!
¡Oh manifestaciones divinas!
Los hilos los cortaron hace mucho.

2 comentarios:

Nada mas importa lunes, noviembre 01, 2010  

Cada cosa es una pieza fundamental de la existencia.

absolutamente todas las cosas tienen su propia importancia...

besos!

Belén lunes, noviembre 01, 2010  

Yo creo que cualquier acción tiene una base para la siguiente y así hasta el infinito... vamos, que todo lo que hacemos (sea bueno o malo) repercute en el futuro...

Besicos

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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