Efraín la tomó entre sus brazos casi con los ojos cerrados y sin mirar muy bien a dónde la llevaba arrojó todo a su paso hasta llegar al cuarto de su infancia. María sentía la fuerza de aquel hombre y se asustaba al tiempo que disfrutaba sentirse frágil y amada. Ella pensó que de pronto esa noche sería diferente y él entendería lo que ella le estaba enseñando. Efraín la desvistió como si estuviera desyerbando maleza y sin tregua la invistió hasta el último suspiro.El hombre se desmadejó y se quedó dormido. Ella, sonrío desconsolada y decidió quedarse en la tierra de los sueños hasta encontrar a alguien que soñara despierto.
MANICOMIO 253
Hace 23 horas
2 coment�rios:
Es triste poner tus sueños en alguien y despertarte sentado/a en el suelo con un palo en la mano en lugar de un caramelo....
un buen microrelato.
una lluvia de besos
Maduixeta
Los sueños son insondables.
Un abrazo.
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