Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


El sueño de Efraín

>> domingo, 28 de diciembre de 2014


Efraín la tomó entre sus brazos casi con los ojos cerrados y sin mirar muy bien a dónde la llevaba arrojó todo a su paso hasta llegar al cuarto de su infancia. María sentía la fuerza de aquel hombre y se asustaba al tiempo que disfrutaba sentirse frágil y amada. Ella pensó que de pronto esa noche sería diferente y él entendería lo que ella le estaba enseñando. Efraín la desvistió como si estuviera desyerbando maleza y sin tregua la invistió hasta el último suspiro.El hombre se desmadejó y se quedó dormido. Ella, sonrío desconsolada y decidió quedarse en la tierra de los sueños hasta encontrar a alguien que soñara despierto.

2 comentarios:

maduixeta lunes, diciembre 29, 2014  

Es triste poner tus sueños en alguien y despertarte sentado/a en el suelo con un palo en la mano en lugar de un caramelo....
un buen microrelato.

una lluvia de besos

Juan Camilo lunes, enero 05, 2015  

Maduixeta
Los sueños son insondables.

Un abrazo.

Publicar un comentario

Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

  © Blogger template Simple n' Sweet by Ourblogtemplates.com 2009

Back to TOP