Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


La mujer beso araña

>> jueves, 29 de mayo de 2008

Hay cosas que no entiendo, y por eso mismo me desconciertan. Voy a contar una de tantas cosas que me pasan y aún ummmm… no sé.

Una vez venía en el bus hacía Girardota. Eran eso de las seis de la tarde. Esa jodida autopista a esa hora es un desastre. Hay trancones. La gente con zorra, mal aliento… El estrés se respira. El calor, el bochorno te hace insoportable el viaje. Queres convertirte en asesino y matar a todos los que huelen feo. Pero nada, te aguantas la rabia.

Había descubierto un método para tal tragedia. Era un juego, que muchas veces, me hizo corto el viaje. La cuestión era sentarme en una silla x, cerrar los ojos, hacerme el dormido. Imaginaba, siempre, que la persona que se sentaba a mi lado era una mujer (paradójicamente hermosa). Hacia la operación en la imaginación. Casi siempre se me sentaba un man, gordo, grasoso y me agredía con su tamaño y presencia. Pero cuando se me sentaba una mujer era otro cuento.

Sentía que era mujer por su olor. La olía y no abría los ojos. La olía para cerciorarme de no ir a cometer un error imperdonable. Olía de nuevo. Casi siempre olía a manteca quemada mezclada con jabón Neko. Entonces, cuando el olor era inconfundible, empezaba el juego. Siempre he creído que se puede pasar imágenes eróticas a otra persona con un roce de mano o de brazo. Imaginaba que besaba el cuello de la mujer y de una, por mi debilidad, la cremallera se abultaba. Una imagen tras otra. Curiosamente, me olvidaba de los ojos. La cuestión era sentir.

Ese juego lo hice muchas veces. La clave era el olor. Infalible el olor. La mujer huele diferente al hombre. Su olor a mamífero es menos fuerte que el del hombre porque ella sufre más. El hombre respira como tractor, la mujer respira como sin respirar, como si fuera un acto acrobático. El hombre se sienta y agrede el espacio, la mujer se sienta y se acomoda como una ficha de un rompecabezas. El hombre huele a caca de sapo con un poco de vaselina y leche de vaca y pantano, la mujer, ya lo dije.

Solo dos veces tuve éxito. Una, mierda, una señora empezó a moverse, a búscame, a respirar raro, a tocarme con la mano la rodilla. Me asusté por qué no creí que esa locura funcionara. No imaginé que lo de las imágenes eróticas fueran efectivas. No estaba preparado para responder a la efectividad de mi experimento. Abrí los ojos y era una señora divina. Ella también abrió los ojos y me hizo malacara. Se paró del asiento y se sentó en otro. Se ofendió porque yo quebré el hechizo, la complicidad del juego. La vi dormida en otro asiento buscándole el lado a otro.
Luego, días más tarde, volví a sentir que otra mujer respondía a mis imágenes eróticas. Me comprimía y era como si la imagen bajara de la cabeza, pasara por el cuello, descolgara por el hombro y de mi codo brincara al codo de ella y la encalambrara. Ella también empezó a moverse y yo con ella. Aprovechaba cada curva de la carretera para buscarle el lado. Sabía que si abría los ojos se rompería el hechizo. Toque que toque, imagen tras imagen, respiración tras respiración. De pronto, válgame Dios, sentí unos labios en los míos. Pero fui un valiente porque no abrí los ojos. Sentí el beso. Cuando terminó abrí los ojos y vi una mujer bajarse del bus. Cuando arrancó, ella, parada en la calle, se despidió con la mano. Era joven y morena y delgada. No la volví a ver.

Después de eso no volví a hacer ese juego. No sé bien por qué, pero esa mujer, la que me besó, me imposibilitó para emitir mis imágenes eróticas. Quede medio y triste. Estoy lleno de ausencias.

E intentado hacer el juego en otras rutas. Pero nada. Lo mismo. Siento como el beso de no sé quién, de una fantasma, me sube a los labios y me despierto y abro los ojos. Hasta le escribí unas líneas por si me la encuentro algún día:

“Me diste un beso araña. Un beso con ocho patas. Lo sentí en ocho partes al mismo tiempo. Me diste el beso de las ocho ausencias. Me dejaste el misterio como una red”.

Pero nada. Así son las cosas. Para mis tomentos otro tormento.

13 comentarios:

Juan sebastian jueves, mayo 29, 2008  

ahh yo no te creo...sin embargo, tomare nota del procedimiento del juego, pues por si las moscas.

Cesar Silva sábado, mayo 31, 2008  

mi cami, que texto TAN genial. sobre todo por lo de las ausencias.
pregunta: ¿a que huele la caca de sapo? ¿depronto a verruga agriada? no se, pero vos estás más loco, y a la vez más cuerdo, que los demás.
regaño: tu ortografía me confunde. por lo menos poné a word a que te corrija las tildes, que no leo las cosas como vos querés que sean leidas. cada tilde mal puesta es como una piedra en el camino. es como leer una ecuación matemática en la que hallan cambiado el signo de igualdad por un corazón o una cucharita.
sapiada (sin olor a mierda): este texto es mentira, lectores. es otra de las fantasias con las que este degenerado se masturba. pura imaginapajación.
por si las moscas: si viene el tal osmán (que considero es ficticio y es alguno de mis amigos que no hablan directamente), a decir guevonadas, de una vez le digo que cami y yo somos amantes y que nadie me lo va a quitar. puto. punto.
chao, cariño.

Sergio Alejandro Henao lunes, junio 02, 2008  

Hey cami, lo que dice Cesar creo que es cierto. Uno termina confundido, puesto que no se sabe si es producto de tu imaginación, o si realmente tal suceso si paso en la realidad de carne y hueso que eres.

Bueno, como fue real en tu imaginación, doy crédito fiel a tu testimonio. Deberías hacer crónicas de romances improbables y pasajeros para el periódico, el Galpón ese.
Un abrazo.

el perdido martes, junio 03, 2008  

Mi Cesar, afortunadamente porque no me he dedicado a la ortografía sino escribir a ciencia cierta, desaforado y lujurioso, es que vos me estas leyendo. COnsidero que más que escribir con buena ortografía primero hay que encontrar una música en el alma, una energía que te lleve y te traiga. Yo admito que no sé, a veces, donde poner una v o una b, entonces omito la palabra. Pero mi preocupación fundamental es sacar lo que tengo en la cabeza, mis fantasias. Por eso cesar agradezco su comentario. Pero no te seguiré el consejo. Sino le gusta mi ortagrafía pues no me lea. Allá usted. A mi me gusta la imperfección y soy imperfecto. En mis textos apenas tengo 14 años. Cuando tenga tu edad. Cuando ya no tenga nada que contar, que será en poco tiempo, si aprenderé de grámatica, de formoligía, de ortografía para dedicarme a hacer un fracaso de lo que he escrito.
Un abrazo

Cesar Silva martes, junio 03, 2008  

cami, ahora me dijiste que yo soy agresivo en mis comentarios. fíjate en los tuyos. ¿acaso no estás siendo agresivo?
a mi me importa poco que pongás una b en lugar de una v. eso vale huevo. lo que me confunde son las tildes. reverso y reversó no son la misma cosa. por eso te digo que ese tipo de cosas son como piedras en el camino, por que uno esta leyende y se atranca, se pierde embolata. no es que no quiera leerte. si no quisiera hacerlo, pues ya hace rato que no lo haría.

Anónimo,  miércoles, junio 04, 2008  

Señor Cesar Silva, intenté poner un comentario en su blog, pero como no tengo cuenta en gmail, no fue posible publicarlo. Pero leí su texto, sus textos y los comentarios a sus textos y sus comentarios.
No sé si sea su personalidad, pero sus comentarios están en constante ataque. Pareciera que en cada momento te tocaran la llaga. Com que todo el mundo está en su contra. Así, diente por diente. Te toco y me tocas. Estás a la defensiva. No sé de qué, pero a la defensiva. Eso no es bueno, sobre todo cuando se pretende escribir. Hasta cuando un escritor pierde el control tiene la cabeza fría.
Señor Cesar Silva, la cuestión es que si uno ataca cada que lo atacan, pierde la calma. Entonces le mete prisa al alma y está como todos ofuscado y preocupado por bobadas. En cambio, si deja de atacar y se detiede, puede pensar lo que la gente no piensa por estar, como usted está en estos momentos, a prisa. Y podrá escribir lo que otros no escriben por andar a prisa.
Señor Cesar Silva, en cuanto a sus textos considero, porque los leí, le falta algo. Siento que usted está escribiendo solo por la imagen, por la locura de la imagen, por lo ingenioso de la imagen, por lo subreal de la imagen, y no, como debe hacerse, por la naturalidad de la imagen. Eso es sacrificar una idea por una imagen curiosa.
Pero ánimo, por ese lado es el camino. La reacción y la inconstancia, son ya un indicio de sabiduría.
Att: Osmán V

Sergio Alejandro Henao miércoles, junio 04, 2008  

Camilo, yo considero que la ortografía es importante a la hora de publicar un texto. Sino fuese necesaria, inútil serian entonces los editoresy otro monton de cosas más. Cesar tiene Razón en lo que dice, y es que no es lo mismo revolver que revólver. No es lo mismo casa que caza, y así sucesivamente con palabras homófonas que requieren distintivo a partir del acento diacrítica y la implementación correcta de las consonantes, que es donde siempre se presenta la encrucijada.

Ahora, tu respuesta, que no pienso agresiva, sino más bien facilista, me da por pensar que es vicio de todos estos muchachos entonces salirse por la más cómoda.

Se dice cualquier cosa, y la opción inmediata es la de descalificar, o se dice sencillamente "no me lea" o "así soy yo" etc. Eso es una falta de criterio, por no mencionar el respeto. Ya se que contestaras diciendo "es que no tengo criterio" por que te será –insisto- más cómodo responder eso que argumentar algo realmente valido con respecto a tus omisiones.

Pero el fin, el caso es que también insisto en el trabajo de la discusión, de la conversación, pero siempre considerando al otro con algo de respeto y valorando en algo lo que dice. Parece, en veces, que el prejuicio puede más que la misma capacidad de intelectualmente defenderse. Conocí una vez a alguien que me dijo que no defendía sus textos, que no hacia caso de contradicciones halladas, ni atendía críticas, por que los escribía de afán. Mejor haría en no escribirlos, en lugar de tomar sus lectores por pendejos.

Leí una vez, en una revista, periódico o no se que cosa, que un abogado demandó a un critico. El abogado escribió un libro de poemas del cual el crítico justificó varias calificaciones en las que decía que el señor abogado tal no era ni tenia calidad de poeta. Se refirió a la insulsez de sus poemas. El lío en el que se metió el critico al parecer le costara 500 millones de pesos, todo por que el poética ese se deprimió. Y públicamente el crítico se tiene que rectificar. No se en que habrá parado el asunto.

El caso es que los extremos en materia existen. Les recomiendo a ciertos sujetos recurrir a los tribunales en caso tal de que les falten argumentos, y que asuman con sentimentalismos cursis y romanticotes las criticas que se les hacen.

Hay respuestas que parecen más bien altercados entre novios, que comentarios entre escribientes. Las descalificaciones son salidas de emergencia hacia donde más fuerte ruge el fuego.

Un abrazo pues.

el perdido miércoles, junio 04, 2008  

Mi Sergio, no me salgo por la fácil. Digo lo que está en capacidad de mi intelecto. Cualquier cosa que diga es cualquier cosa que diga. Pero sabes que me aburren las discusiones. No porque no me gusta conversar, sino porque me pierdo en ellas. No soy tan ingenioso como para argumentar largo rato. Eso de la razòn siempre me ha quedado grande.

En cuanto a la ortografía admito todas mis carencias. Apenas estoy aprendiendo a escribir. Aprovecho para señalar otros errores que tengo y no has visto:

A parte de que tengo mala ortografía, también soy muy incoherente. No tengo un tema guia en ningún texto. Escribo de manías y no de preocupaciones para salvar el mundo. NO estoy a la altura de mi época ni de mis contemporáneos. Apenas se decir algunas palabras. Palafraseo, es todo.

Soy apasionadamente inutil. No sé hacer otra cosa. Pero sé que debo aprender a sumar, a restar, a poner bien una coma, a leer ingles, a multiplicar, a escribir, a editar, a hablar, a argumentar. Pero estoy en ese camino.

Y sí, no debería escribir si tengo todas esas falencias. Pero tengo muchas cosas por contar. Escribo por necesidad, no por reglas o teorìas literarias. Además conozco a mucho grámatico, catedráticos del lenguaje que son puros hasta para hablar. Pero no tienen nada que contar. Escriben tan bein que duermen al lector. no es una justficación, es algo que he sentido.

Bueno, sospecho que soy un impulso, algo pasajero. Ya me dijo un tal Osmán, que mi literatura es cosa pasajera. Lo lo teso es que no me voy a defender, porque yo tambièn creo eso. Escribo por pasiòn no por disciplina. En unos cuantos años me abrè apagado y estaré feliz de ello. Para ese entonces, estoy seguro, habrè de saber toda la gramatica necesaria para escribir bien, pero ya habré contado lo poco que ahora intento contar.

Voy aprendiendo de mis errores en la medida que escribo. Y acepto que no sé escribir. Apenas soy un escibano.

Sergio agradezco tu comentario. No lo tendré en cuenta, pero se que es sensato.

el perdido miércoles, junio 04, 2008  

Mi Sergio, no me salgo por la fácil. Digo lo que está en capacidad de mi intelecto. Cualquier cosa que diga es cualquier cosa que diga. Pero sabes que me aburren las discusiones. No porque no me gusta conversar, sino porque me pierdo en ellas. No soy tan ingenioso como para argumentar largo rato. Eso de la razòn siempre me ha quedado grande.

En cuanto a la ortografía admito todas mis carencias. Apenas estoy aprendiendo a escribir. Aprovecho para señalar otros errores que tengo y no has visto:

A parte de que tengo mala ortografía, también soy muy incoherente. No tengo un tema guia en ningún texto. Escribo de manías y no de preocupaciones para salvar el mundo. NO estoy a la altura de mi época ni de mis contemporáneos. Apenas se decir algunas palabras. Palafraseo, es todo.

Soy apasionadamente inutil. No sé hacer otra cosa. Pero sé que debo aprender a sumar, a restar, a poner bien una coma, a leer ingles, a multiplicar, a escribir, a editar, a hablar, a argumentar. Pero estoy en ese camino.

Y sí, no debería escribir si tengo todas esas falencias. Pero tengo muchas cosas por contar. Escribo por necesidad, no por reglas o teorìas literarias. Además conozco a mucho grámatico, catedráticos del lenguaje que son puros hasta para hablar. Pero no tienen nada que contar. Escriben tan bein que duermen al lector. no es una justficación, es algo que he sentido.

Bueno, sospecho que soy un impulso, algo pasajero. Ya me dijo un tal Osmán, que mi literatura es cosa pasajera. Lo lo teso es que no me voy a defender, porque yo tambièn creo eso. Escribo por pasiòn no por disciplina. En unos cuantos años me abrè apagado y estaré feliz de ello. Para ese entonces, estoy seguro, habrè de saber toda la gramatica necesaria para escribir bien, pero ya habré contado lo poco que ahora intento contar.

Voy aprendiendo de mis errores en la medida que escribo. Y acepto que no sé escribir. Apenas soy un escibano.

Sergio agradezco tu comentario. No lo tendré en cuenta, pero se que es sensato.

Anónimo,  jueves, junio 05, 2008  

Marica, respondes con puros sentimentalismos sosos de niñas pataletosa. Vos si sabes hacer todo eso lo que decis que no sabes. Lo que pasa es que todos ustedes son muy orgullosos. Todos. No me creas guevon, ni mucho menos.
Word tiene corrector de ortografia. Y definitivamente, con "escritores" siempre se lleva las de perder. Las palabras, bien colcaitas justifican lo que sea. Hasta sacan un autogol en penalti.

Sera mas bien dedicarme a hablar con humanos. Las rarezas que las coleccione el circo y las editoriales. !!Ese afan e hacerse el raro y el icomprendido!!

Picos.

Cesar Silva jueves, junio 05, 2008  

hey, de una vez, hay que bajarle al tono.
las críticas acerca de la otografía no son para incomodar, ni para desprestigiar al escribano. no son mas que tips.
cami dice que no hará caso a los comentarios. entonces, ¿para que los permite? ¿para coleccionarlos? ¿para asegurarse de que tiene lectores?
osmán: lo que usted me dice en su último comentario es verdad. gracias. si, no se debe devolver la piedra siempre por que así nos la podemos pasar eternamente. si estoy a la defensiva, pero es por que tengo una verdad que defender. si uno no tiene una verdad, está en la olla. sin embargo, me parece muy sensata su apreciación.
lo que me decís de mis imágenes también puede ser verdad. pero no hay que pararle bolas a eso. me gustan mis imágenes. poco importa si son o no coherentes con la línea (bloque temático, situación comunicativa, como se le quiera llamar) del texto. me gusta que las palabras suenen bonito, como si fueran una copla. el contenido, de eso hablaremos luego.
en fin, que los blogs sean una razón para querernos, por que acá lo que están naciendo son separaciones, puñaladas.
y si, hay que bajarle al orgullo.
un abrazo para todos, que tengo unos brazos largos.

Anónimo,  jueves, junio 05, 2008  

Alguien sensato!! bien mi Cesar.

Y camilo, quite los comentarios. No volvere a leer su blog.

Es incoherente que se publique, y no se tenga consideracion con el lector.

Cesar: tenes razon. Camilo escribe para coleccionar textos en el blog. Somos nosotros los impertinentes que nos metimos a chismosear donde no debiamos. No tiene sentido, pero asi es.

Suerte.

el perdido jueves, junio 05, 2008  

Hay anónimo. No entiendo el porque estás al ataque sino me conoces. claro, eso es cosa tuya. Para mí es ganacia tanto que te vayas, que comentes, que me insultes, que me elogies, que no me sigas leyendo. En últimas escribo para mí y no para usted.
A diferencia de Cesar, anónimo, no tengo una verdad que defender. Por eso no me altero con casi nada. Pues casi nada me apasiona. Todo es aprendizaje.
Anónimo le doy la bienvenida a su despedida. No me interesa retenerlo. No soy el indicado para retenerlo. Nunca retengo nada. Quién se quiera ir que se vaya. Si se va es porque se quiere ir. Le deseo suerte en su viaje. Y sí, no tengo consideración con el lector. No tengo el lector por dentro de mí para escribir de él. por eso no lo incluyo ni pienso en él.
Anónimo, lo más sensato de todo es que sé me seguiras leyendo. Eso ya es ganancia.
Me gustaría invitarlo a una cerveza y que me vieras los ojos. Lo teso, es que también miro con mala ortografía. Pregúntele a Cesar. No le miento. ¿Entonces no debería mirar? No sé anónimo. Tal vez.

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