Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


Aprender a ser hombre

>> martes, 20 de mayo de 2008

Hay cosas que un hombre debe hacer para ser digno de tal apelativo.

La primera es irse de la casa. Renunciar a las seguridades de la madre, de la familia. Renunciar a las atenciones, a que la mamá le lave los calzoncillos, le haga sopa de fideos los miércoles, le tienda la cama, lo trate como un retrasado mental, le ponga babero para que no se chorree frijoles en la camisa, le diga el niño de la casa, le muestre el mundo como un idilio y no como un campo de batalla.

Hay que huir de la casa. Saberse uno en el mundo. Porque el amor de madre, cuando es sincero y entregado y desinteresado es como un par de zapatos estrechos. Porque te gusta el par zapatos, tus únicos zapatos. Además son los zapatos de moda, no te importa que te queden estrechos. Con tal de no ir descalzo y no ser juzgado por tus callos y los dedos deformes. No importa que los zapatos te tuerzan los pies, te jodan los puentes, te quiebren los dedos y no podas caminar muchas distancias porque no te aguantas los jodidos zapatos. Así el amor de madre, no te jode el pie, pero si te oprime los sueños, que es peor. Te quiere tanto que te sentís culpable de irte, de quedarte, de no hacer nada, de hacer algo. Y por una gratitud que no estas obligado a agradecer, te quedas en casa mientras los sueños se te van marchitando, las ideas se van torciendo, el corazón se va arrugando sin satisfacciones. Por eso hay que irse de casa. Entre más rápido mejor.

Bueno, siento que es importante irse de casa, pero, irónicamente, vivo con madre. Tengo esa idea loca de que ella es la primera mujer que me dio la vida. Ella y mi hermana. Tengo dos mujeres en la casa para aprender de ellas. Así que las trato como novias. Aclaro, las trato, no las toco como novias. Creo, que de alguna forma, la mujer que se encarte conmigo y le den ganas de estrellarme contra la pared con un taburetazo porque decidí escribir a hacerle el amor, en algún momento, cuando se acabe la magia del cortejo, la trataré como traté a mi madre o a mi hermana.

En fin, aun no me voy de la casa. Pero se que debo irme, tarde o temprano, volverme a ir.

Lo otro que debe hacer un hombre es matar a los ídolos. Renunciar a la idea de Dios en todas sus posibilidades. Nadie puede pretender salvar a nadie sino se ha salvado así mismo. Es como si uno buscara en el otro amarse así mismo.

Hay que matar las influencias, los autores que nos gustan, los amigos que admiramos, los discursos que nos deslumbran. Hay que olvidarse hasta de uno mismo. Reinventarse desde el dedo meñique hasta los dientes. Decirle a Dios: Qué sabe que hermano, usted existe y los es todo, está en todo, pero sabe qué pelao, yo no estoy con usted en todo. Suerte que lo vi. Hasta la vista Dios, tengo cosas más importates que pensar en usted, como mirar las nubes, pensar en el entrepiernado de … uhhhhh… mejor me callo, como solucionar mi huida de casa, como irme de todas las seguridades y adquirir la soledad como una enfermedad venérea. Irme a algún lado, así sea a la muerte, pero irme y aprenderme en la lejanía.

Los ídolos nos joden la existencia, la psiquis. Nos metemos en situaciones que no nos pertenecen. Prestamos argumentos de otros tipos para solucionar nuestros problemas. Como si la vida fuera un ensayo y la puesta de sol una cita de Montaigne o la mirada de una mujer un verso de Pedro Salinas. Como si uno fuera solo un experimento de gelatina permeable a todo, menos así mismo.

Irse y aprender a decidir. Irse y sentir los rugidos del hambre. Irse y verse sin rumbo. Irse y esconderle la cola al diablo. Irse y descubrir que Dios es una farsa. Irse y destetarse del amor de madre. Irse y aprender a llorar. Irse, irse, irme, irnos. Irse

8 comentarios:

Anónimo,  jueves, mayo 22, 2008  

Ah hombre. Irse siempre es el dilema. Yo me fui de la casa a los 16. Me gusta su texto. Pero debe irse para que sea consecuente con lo que dice.

Cesar Silva jueves, mayo 22, 2008  

cami, dale con tu orrografía. no se dice "menos asi mismo" si no "menos a si mismo"
carajo (no cárajo), pasaste de ser el mas loco al mas cuerdo de mis amigos. me estoy convenciendo de que para llegar a la cordura hay que estar loco primero, asimilar la demencia, aprenderla, aprender a sujetarla del cuello.

el perdido jueves, mayo 22, 2008  

MI querido Cesar, vos dale con la orrografía, deberías escribir horrografia, con h y sin tilde, para que dé más impacto y cometas una, una sola, y veas un sancudo con s, una mujerr, con doble rr, porque tiene las quicas grandes y no te pertenece, ni siquiera te ha visto, pasaste ante ella en minúscula sin importar la orrografía, la escrita con o y con tilde, la correcta. Una palabra incorrecta a veces es más justa. ¡Qué pereza la perfección! Los dientes limpios, bien peinado, con la pena precisa, las rodillas sin un raspon, tu orrografía y mi horrororografia. No sé Cesar si sea mejor domar la locura y admitir. ¡Carajo, el correcto, crecí! Sí dejarse enloquecer y que la locura aprenda de uno y asombrarse y asombrarme y asombrarla, simpre y cuando se pueda silvar, patear una piedra y quedarse un día sin bañar.

Anónimo,  viernes, mayo 23, 2008  

Cesar Silva, yo también he leído los textos de Camilo. La mayoría son incorrectos. Hay frases terribles, y sí, ¡qué decir de su ortografía! Pero no soy capaz de dejarlo de leer, con todo y sus imperfecciones. Hay algo en esos textos que me hacen reir llorando. Quizás por eso me guste. Porque es imperfecto y contradictorio y él lo admite. Eso lo hace más humano. Pero hay algo que me preocupa, y son tus comentarios. Siento al leerlos, que sos un tipo inconstante. Quizás más de lo que imaginas. Pareces tan distraido que te leo algo rencoroso. A mí por lo menos me generas desconfianza. No sé Cesar Silva, deberías, como dice Camilo, cometer una que otra burrada y dejar de llorar por las heridas de otros. Sino llorar por tus propias heridas, las importantes.

Osmán Villa

Cesar Silva sábado, mayo 24, 2008  

osman:
no estoy diciendo que los textos de cami sean malos. me sorprende que hasta en mis comentarios se note mi inconstancia y distracción. no soy rencoroso. no estoy llorando por las heridas (si es que ese término cabe en este contexto), de otros... simplemente hacia un comentario. a cami lo quiero mucho, parcero. simplemente hacía un comentario. usted también me genera desconfianza.
cami:
bacano dejarse llevar por el error, lo se, y no sabés cuanto. ¡dale con la ortografía! si, lo haré siempre, a menos que sea intencional, como lo hace cortazar, por ejemplo. pero este no es el caso.
un abrazo. que sean dos (para los dos)

nikolay azor,  lunes, mayo 26, 2008  

camilo sus textos son muy bellos. barba jacob tambien escribio un poema llamado un hombre donde dice " los que no habeis llevado en el corazon el tumulo de un dios, ni en las manos la sangre de un homicidio, los que no comprendeis el horror de la conciencia del universo, los que habeis logrado siquiera ser mendigos, hacer el pan y el lecho con vuestras manos...vosotros no podeis comprender el sentido doloroso de esta palabra: UN HOMBRE" por supuesto que barba jacob se queja mas y es menos entretenido que vos pero dice toda la verdad. primero se debe ser hombre antes que otra cosa. y primero se debe vivir para ser digno de morir.
un abrazo, muchachon. me gustaria ser tu amigo, de verdad, tus textos son, como decirlo, encantadores.

el perdido miércoles, mayo 28, 2008  

NIkolay, en lo no dicho, en lo que se susurra del texto, tal vez lo más importante, está la espinita del poema de Barba Jacob. NO lo quise citar porque mis palabras son babosas al lado de las libres que barba jacob decia. No quería que el gran poeta de america, como se hacía llamar, se viera insultado en mis líneas.
Ah, y gracias por el comentario. NO pensé como casi nuca pienso, en que pueda gustar.

Anónimo,  miércoles, diciembre 10, 2008  

no digas lo que nunca haces,es como hablar del sexo no puedes decir lo q se siente, si nunca lo viviste, si nunca lo sentiste tus palabras fuerón las de otros menos las tuyas, ojala q no te fies toda la vida de la experiencia de otros.
ademas esta vida no tendria sentido sin una pisquita de amor te imaginas si no amaras a tu madre y a tu hermanita simplemente no existiria el amor en tu vida, no existiria dios en tu vida. nunca podras hacerlo de lado el siempre esta ahi

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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