Por algunos años fui las sobras de otros.
Consumí fritos y fui altamente grasoso
y contaminante.
Me nutrí y nutrí de lo menos saludable.
Hasta que empecé a verme como consecuencia
de los alimentos.
Ahora soy caviar,
un suculento plato.
Ya no me da hambre de compañía
menos, alzo el plato para pedir migajas.
Al contrario,
consumo lo que fortalece el amor, el propio,
el que te hace dulce, suave,
digerible y exquisito.
2 coment�rios:
Muy buen cambio, más digerible y mucho más sano, como tiene que ser el amor y el alimento del cuerpo.
Muy originales tus versos, me encantaron.
Un saludo.
Elda
Gracias por tu comentario. Por estos lados de la palabra siempre eres bienvenida. UN abrazo y que pases un bello día.
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