Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


Decálogo del ahorrador de agua

>> domingo, 28 de febrero de 2016



Casi siempre se encuentra un decálogo sobre cómo redactar un cuento, conquistar una mujer o descubrir una infidelidad... Se dan pautas, bajo el uno y el cero. Reflexionando sobre el diez se encuentra que diez son los dedos de las manos, diez son los mandamientos. Además, al diez se le atribuye el sentido de la totalidad. En fin, en esta ocasión se acude a las bondades del diez para intentar dar algunos dechados sobre el cuidado del agua, que debería ser tan importante como el proceso de paz o el impacto del dólar en la economía. Pues, sin agua, habría hambruna porque no se puede remojar los alimentos con saliva. Tampoco, respirar sin humedad en los pulmones. 

1. No juegues con el agua: El agua es un recurso insustituible, agotable y no nace en supermercados o almacenes de cadenas. Sin embargo, varias cosas de las que usas necesitan de agua. La bicicleta en la que paseas requirió por lo menos 1. 817 litros para el acero. La lámpara fluorescente que cuelga en la sala tiene solo 0,01 por ciento de su peso en mercurio y puede contaminar 30 mil litros. ¡Imagínate la contaminación de mercurio y cianuro en las fuentes hídricas con la extracción de oro! Esto no es un juego. 

2. No contamines: Lo que tires al suelo devela el nivel educativo que tienes. A mayor educación mayor cuidado del entorno. Por ejemplo, cuando tiras ácidos y disolventes por el inodoro o el drenaje envenenas el agua. 

3. Riega el jardín por la mañana y o en la noche: El horario influye porque con el calor se evapora el agua. Parte de tu alimento depende del agua que derrochas. Estima que para una porción de la lechuga que consumes se necesitan cerca de 23 litros y para una de carme vacuna más de 9 mil litros. 

4. Cierra la llave mientras te cepillas los dientes: Una modificación en tus hábitos puede cambiar al planeta. Pues, una canilla a diario que gotea pierde casi 1.900 litros de agua por mes, la suficiente para bañarte unas 100 veces.

5. No demores en la ducha: A veces, abres la llave y esperas que salga el agua caliente. Si es así, ten un balde cerca para recoger la fría y úsala en otras cosas. También, puedes cantar, vale un pito si eres desafinado, pero cierra la canilla. Si quieres reflexiona y ten presente que en promedio, si eres adulto, quienes cultivan lo que consumes, necesitan unos 24. 400 litros de agua.

6. Lava el carro o la moto con cubeta y no con manguera: Haz el esfuerzo en estregar. Solo imagina que el juego de llantas de tu vehículo requirió, como mínimo, 7.853 litros de agua. Gracias a toda esa agua puedes darte el paseo matutino. ¡Así que agradece cuidándola! 

7. Repara o reporta las fugas de agua: Repara las fugas de agua en tu casa e informa sobre cualquier fuga en la calle a la autoridad correspondiente. Recuerda que hay leyes para aquellos que no cuidan el agua o la contaminan. Por ejemplo, en Antioquia, un departamento hídrico, es alarmante la contaminación de ríos y quebradas gracias a la minería, las hidroeléctricas y la tala de árboles. Cuando la Ley 1333 dice: “Todo el que realice acciones que lesionen, deterioren, degraden, o destruyan el medio ambiente, deberá ser sancionado como lo fija la ley”.

8. Lava los trastes en una bandeja con agua y no con la llave abierta: Cuando dejas la canilla abierta al lavar los platos podes gastar hasta 120 litros cada vez. Con cinco lavadas con la canilla abierta se podría fabricar la edición de un diario que requiere alrededor de 568 litros de agua.

9. Aprovecha el agua de la pileta para lavar todos los alimentos y no los laves uno a uno: Incluso el trigo que consumes, aunque cueste creerlo, para la producción de una tonelada se necesitan mil toneladas de agua. 

10. Cuídate a conciencia y comparte este decálogo: Come, duerme, respira e hidrátate bien. Si estás sano puedes unirte al cuidado del agua. Recuerda que cuando estás deshidratado el desempeño físico se reduce en un 22 por ciento. Además, si tu cuerpo pierde de 3 a 5 por ciento de agua es posible que padezcas nauseas, mareos y dolores de cabeza. Incluso, alucinar y perder la conciencia.

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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