Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


Te odié seis veces de domingo a lunes

>> jueves, 5 de junio de 2008

Te penetré odiándote. No te hice el amor. Te hice un asesinato a seis asaltos. Te odié con furia y amor.

El primer odio fue con ternura. Te toqué, fumé marihuana y bailé desnudo. Fui un caballo brioso e indomable por la planicie de tu cuerpo.

El segundo fue religioso. Entré en ti a profanar a Dios. Lo encontré entre tus piernas y me fui contra él a apuñalarlo. No me importó ser una hormiga. No fui consiente de mí fragilidad.

El tercero fue literario. Te leí algunos de mis textos. Me conté ante ti. Te puse un hombre al alcance de tus oídos. Luego, mi verga fue un lápiz que escribió en tu vientre: te odio.

El cuarto fue bohemio. Fumé más marihuana. Fuimos a un bar. Bebimos cerveza. Bailé solo porque me importaron más los amigos. No te quise besar en público. Borracho me llevaste a casa. Y te violé porque no te querías dar cuenta de que había anochecido y era necesario dormir.

El quinto fue mañanero. Me sentí mal por los dos. Antes de decirte buenos días te cabalgué dormida. Quería cerciorarme de que estabas viva para volver al intento de matarte.

El sexto fue amor. Te besé lento. Te toqué con todos los dedos. Chupé tu pezón izquierdo y me supo a chocolate y olvido. Traté de robarle a tu corazón algún latido. Ya no quise matarte. Te abracé desconsolado y triste. Me dieron ganas de llorar. Quise meterme en ti y quedarme como un microbio pegado a tu cuerpo. Y te miraba y te miraba sin palabras en la cabeza porque te habías muerto

4 comentarios:

Jhoed viernes, junio 06, 2008  

Cami: no importa si agredimos con el pretexto de que es en descaro no vivir la vida, o si enternecemos con la quietud y la sobriedad: la angustia es la misma: imposible entrar completamente, imposible salir completamente. Y una cosita: la fuerza, la ternura, la inocencia de tus textos si crean una peligrosa adicción.

Juan sebastian sábado, junio 07, 2008  

Hombre camilo, ¿que decir de esos textos suyos? a veces son una carcajada en lagrimas, un llanto disfrazado de sonrisa, a veces son pura y fisica sensación, textos terriblemente vicerales.
Y al tiempo, al mismo tiempo, textos divertidos, sinceros y tristes. Eso es magia. !maldito brujo!

Sergio Alejandro Henao domingo, junio 08, 2008  

Ay jueputa texto mas malparido de bonito... hermano, una chimba. La vieja a la que le escribio eso hermano se lo va a dar de lunes a viernes, sin reposo, sin remordimiento, complacida, endulzada... muerta.

Un abrazo bien catrehijueputa pues!!

Alejo martes, julio 01, 2008  

Camilo...
Empiezo por decir que llevo dos meses de aburrimeinto profundo. Vos sabés la razón. Extraño la libertad que perdí, que me obligué a parder. También puedo obligarme a ser libre de nuevo, pero también sabes qué tan dificultoso sería eso para mí. Más que dificultoso, tormentoso por la presión familiar que aun no sé dominar. Soy cobarte, ya lo sabes...
Pero también soy uno de tus lectores y eso me hace olvidar de mis tormentos (que no lo son tanto). Hoy te leí tres veces y este mensaje vale por tres textos... Pero este, hasta ahora, es el mejor texto que te he leído. Una chimba, como diría si entre los dos hubiera un par de cervezas.

En fin... Fin. Un abrazo.

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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