Casi siempre es el miedo de ser nosotros lo que nos lleva delante del espejo.
Antonio Porchia


Digamos que en tu sonrisa habita un verso mío

>> sábado, 14 de noviembre de 2015


Digamos que llegaste de una estrella lejana de una constelación que no figura en este sistema solar. Digamos que te lanzaste al vacío y después de viajar hasta dolerte la soledad, me encontrarte sostenido en el aire, como un encantamiento. Abriste los ojos al descubrir mi capa de versos que me hacían levitar. Me rondaste. Tocaste tímidamente mis versos. Digamos que alzaste uno de ellos y éste se hizo más cálido en tus manos. Lo besaste entre la “e” y “r”, donde es más sensible y lo guardaste en tus cosas. Sonreíste. Digamos que llegaste de una estrella lejana de una constelación que no figura en este sistema solar.

2 comentarios:

ღ Ady Alonit sábado, noviembre 14, 2015  

Hola, siempre bueno leerte y doblemente disfrutarte entre versos y lineas lindas,Gracias. quien fuera una estrella de otro lugar...
( quise irte a visitar tu otro espacio, pero no sé que le pasa a el link, me da lleno de virus),

Juan Camilo sábado, noviembre 14, 2015  

Ady Alonit
Saludos, tiempos sin cruzar palabras. Gracias por tu comentario. Lo que pasó con el otro blog aún no lo sé. Un día me dicen que necesitan reconocer los derechos del autor y cada que intento publicar en él no me deja. No sé que pasó y me quedé sin ese espacio. Si por casualidad sabes como recuperar un espacio en la web te quedaría muy agradecido. Un abrazo.

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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