Casi siempre es el miedo de ser nosotros lo que nos lleva delante del espejo.
Antonio Porchia


Palabra mensajera

>> miércoles, 6 de noviembre de 2013

Mis dedos juegan con el aire.  Escriben la palabra: "gracias" y la dejan un rato colgada. Luego, comprimo los labios y soplo. La palabra se desintegra en múltiples pedazos luminosos y éstos milagrosamente vuelven a juntarse. Esta vez forman un pájaro. El ave aletea, da un circulo pequeño y empieza a descender por la montaña.  Con agilidad esquiva un trueno y algunas corrientes de aire. Se pierde en el horizonte. Esa palabra es poderosa, tiene vida, pues en el centro hay una lucecita que la guía. Por eso no se pierde. Además, lleva escrito en todo el cuerpo la palabra: "gracias" y la dirección de una casa. Si escuchas bien, es posible que ahora mismo, mientras lees estas líneas, algo esté dando golpecitos en la ventana.

3 comentarios:

María jueves, noviembre 07, 2013  

Palabras mensajeras que se entrelazan a través de las letras que llegan cercanas, tu entrada la hago mía y te doy las gracias desde mi ventana.

Un beso.

Syd jueves, noviembre 07, 2013  

Es reconfortante e inspiradora la palabra. En lo personal, lo es mas cuando la digo que cuando la recibo, deja una sensacion luminosa, asi como tan bien la describiste.

Juan Camilo miércoles, noviembre 13, 2013  

Maria
Entonces que esta entrada sea tan tuya como mía.

Syd
Gracias por su comentario. Un abrazo.

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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