NOTA DE LA EDITORIAL:
Elibrerto y
otros cuentos provincianos, de Juan Camilo Betancur Echeverry, ofrece al lector una
experiencia a la vez interesante y novedosa. El libro se compone de tres partes
(“Memoria colectiva”, “Vínculos comunitarios” y “Relación con la naturaleza”),
de 8 piezas cada una, para un total de 24 relatos fascinantes. Como se expone
en la presentación, el autor se ha propuesto un tema y un fin particulares para
cada una de las partes. En la primera, es Girardota como espacio de la ficción;
en la segunda, son los personajes dramáticos e inquietantes; en la tercera, es
la conexión con el entorno natural. Y en cada una los realiza plenamente. Con
todo, Elibrerto es propiamente un libro de cuento, y no un libro con
cuentos: consiste en una serie de piezas que, desde la singularidad de cada
una, posee un sentido global orgánico. Y, asimismo, en ambos niveles es un
libro original.
Su aspecto
más llamativo son los protagonistas de las historias: una galería de personajes
fascinantes, absurdos, singulares y memorables: un sepulturero que le habla a
su hijo desde la muerte, un extraño joven que compra insultos a la gente del
pueblo, un viejo librero que sobrelleva el confinamiento entre sus libros y en
contacto con los pájaros (en el cuento que da título al libro), un chico
taciturno que gradualmente descubre su homosexualidad en un medio machista y
difícil, otro al que los nervios lo traicionan frente a la niña que ama, dos
niños que por su sensibilidad y sus rasgos se parecen a las plantas… Ellos se
enfrentan a situaciones desafiantes, conflictivas o mórbidas que comprometen su
identidad personal o toda su existencia: así sucede en el relato “Avelino”, en
el que un joven que, aun luego de trabajar por muchos años en una granja de
pájaros, decide dejar el empleo a causa de un perturbador encuentro con un
compañero de trabajo. Y, entre tanto, sus historias poseen un claro sentido
humorístico. Sus situaciones, sean absurdas o trágicas, son filtradas por la
comicidad que poseen, y que el narrador pone de relieve.
Con todo, el
mayor protagonista de Elibrerto es Girardota, donde transcurren o se
sitúan todos los relatos. De ahí el carácter provinciano que expresa el título.
El libro puede leerse como una historia ficcional del pueblo, desde la época
precolombina (“El chamán”), pasando por el siglo xx e inicios del xxi,
hasta la actualidad (“Girardota”), e incluso un futuro distante (“La catedral”).
Todos los sitios comunes están en los relatos (la plaza, la iglesia, la
alcaldía, los parques, las calles, etc.), que en este caso son los lugares
particulares de Girardota: el Hato Grande, la casa de la cultura Pedrito Ruiz,
la calle 7, el barrio Montecarlo, la vereda Manga Arriba, entre otros. Y su
efecto es una imagen inédita y especial de Girardota, entre lo urbano y lo
rural, entre lo real y lo imaginario, entre lo individual y lo colectivo. Este
tratamiento, tan apropiado y certero, favorece que los lectores, tanto locales
como nacionales, se familiaricen con el pueblo y se reconozcan en su
territorio.
Varias
piezas de Elibrerto pueden leerse como minicuentos o microficciones: “Los
días el día”, “El apellido”, “El duelo”, “Trófico”, “El chamán”, “Girardota” y “Presagio”.
Estas son las más breves del libro, de media página o de unas pocas líneas, y
sus historias cortas funcionan como viñetas puntuales de un momento dramático.
Por su hábil manejo de la concisión, la claridad, el humor, la sorpresa y la
magia, se vinculan con la tradición clásica del texto breve en español, la de
Eduardo Galeano, Augusto Monterroso y Juan José Arreola. Un ejemplo de ello es “El
duelo”, que en breves líneas y con pocos elementos cuenta un drama intenso,
apenas dibujado e insinuado eficazmente, y que recuerda al relato “El encuentro”
de Jorge Luis Borges.
El libro
termina con un epílogo titulado “Un detrás de página”, que resulta igual de
interesante que la serie de relatos. A partir de una metáfora que compara la
escritura con la arquitectura, el autor reflexiona sobre la naturaleza de las
historias y recomienda a los jóvenes una serie de cuentos para la lectura. A
continuación, muestra una guía, clara y didáctica, que enseña cómo crear
relatos y explica el desarrollo de las piezas del libro. Con todo, esta última
parte permite comprender su proceso de escritura, y manifiesta directamente el
amor y el placer del arte narrativo, de los que Elibrerto y otros cuentos
provincianos es una excelente expresión.
Finalmente,
hay que destacar la pericia narrativa de Juan Camilo Betancur Echeverry, quien
nos regala un libro divertido y desenfadado, donde podemos dejarnos llevar por
historias sencillas que no obstante guardan siempre una meditada reflexión, no
sólo en relación con el municipio de Girardota, inspiración y escenario de los
relatos, sino de la vida misma, en términos universales. El autor nos recuerda
que todo aquello que pasa en un pequeño pueblo antioqueño es la medida también
de lo que es la humanidad y su historia azarosa de héroes, villanos y búsquedas
del tesoro. Este libro se emparenta con las mejores obras de la literatura
universal allí donde convergen la función lúdica de la lectura con las
innegables consecuencias que acarrea: aprender, cuestionarse y cambiar como
persona, generalmente para bien.
Dejo por acá el archivo digital del libro de cuentos "Elibrerto y otros cuentos provincianos"
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