Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


Maicero en do en recuerdo sostenido

>> viernes, 3 de abril de 2009

No porque me esté quedando calvo, tenga tres pelos en el mentón, fume como loco, quiera fornicar noche y día me acople al calificativo de poeta.

No porque haga versitos, escriba en este blog mas de lo necesario, juegue a ser trascendental, plagie algún ritmo de Leon de Greiff y trague saliva sin vergüenza acepte que llevo alta la pipa.
No porque esté ensoñado de tiempo completo, enrede misterios (o eso creo), coleccione instantes que garabateo en un cuadernito con vacas en la carátula, me insulte cuando me veo en el espejo porque me desconozco y arrugue el ceño de tanta pregunta signifique que soy poeta.

No porque me duela el cuello de mirar el cielo, me abisme con las nubes a riesgo de parecer autista, celebre cada movimiento, vea por minutos la fila de hormigas que cargan palitos y hojas secas, me encandile con lo bello y lo quiera para mí con el egoísmo del viento indique que soy poeta.

Nada de eso. No soy tal cosa y he tenido que soportar con impotencia que algunos amigos míos me lo digan. Por el aprecio que les profeso, se han salvado de un puñetazo.

Tejedor, campesino, maicero, montañero, frijolero soy. Un hombre bioceánico, encorderillado, empacillado, embambucado, encafeinado, emparrandado, enguascado soy.

No es gratuito que lleve una guerra de 50 años contenida en la piel y me ronden actos violentos, de asesino. Soy producto histórico, uno más de los hijos de los ochenta en Colombia. Los que hayan nacido en esa década saben lo que siento. Somos violentos por inercia.

Aún así creo en las flores, en los mangos, en los aguacates. Soy creyente del trópico. Soy Antioquia, montaña, Cuaca, Urabá, Choco y me gusta la arepa y el chocolate y el huevo revuelto al desayuno.

No porque evoque mi tierra después de haber atravesado las fronteras tras un sueño soy poeta. No se confundan. Nada de eso. Es solo un rumor falso. Porque a donde vaya, a donde llegue seré un campesino, un hombre con el espíritu en hojarasca, un antioqueño de cepa, un mazamorrero con nubes y montañas incrustadas en la retina.

3 comentarios:

Cristian lunes, abril 06, 2009  

creo que someterce a la distancia ayuda, con un poco de dolor a encontrar lo que siempre estarà perdido.

Calle Melancolia lunes, abril 06, 2009  

Por mas que uno sobrevuele las fronteras uno es es de donde pertenece y eso solo lo sabes vos, aunque la nostalgia nos abrigue de panico por momentos.

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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