Casi siempre es el miedo de ser nosotros lo que nos lleva delante del espejo.
Antonio Porchia


El llamado

>> jueves, 2 de abril de 2009

Anteayer no quería verte ni tocarte. Ayer te odié porque tenía frío y dormí solo. Hoy miro el lado de la cama en que faltas y no se hunde. Miro. Susurro, despacito, silaba por silaba, tu nombre.

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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