Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


Basta de máscaras

>> domingo, 26 de abril de 2009

Últimamente he estado con ciertos temores que no logro entender. Temores sin razón alguna y que me han limitado. Pero al diablo los temores que son como moscas en la mierda o anónimos en los comentarios.

Para quién le interese, que lea, y para quién no, que se acueste y vea un telenovela o se coma una galleta saltín con mermelada y trate de no pensar a ver si se lo llevan las hormigas de una vez.

En fin, estoy enojado con todo. Así que acepto los desafíos. Me importa un rábano desgastarme y aparentar que todo anda bien. No, nada marcha bien, estoy en un país que desconozco y es difícil conseguir trabajo.

Vivo una vida que no sé si me corresponde, lo tengo todo pero todo me falta y no entiendo lo que en esencia me falta.

Camino para buscar respuestas. Ninguna me llega. El viernes hice una excursión a la nada. Salí a caminar sin rumbo. Llegué a un pueblo a 16 kilómetros de Suipacha. Eran eso de las ocho de la noche cuando llegué. Estaba perdido y no me importó, lo que menos quería era llegar a algún lado.

Caminé 5 horas. Allá, en Goriteaga o como se llame ese pueblo, me recibió un policía, me pidió el pasaporte y le pedí un cigarrillo. Me dijo que no me podía quedar así que mirara como iba a hacer para devolverme.

Llegué a un club, hablé con la dueña, Coca, así se llamaba y le cambié un libro de Fernando González por un chorizan con Cocacola. A las tres de la mañana realice el camino de vuelta. Había niebla, el frío me inmovilizaba, quería tirarme al un lado de la calle y quedarme allí hasta el final.

Continúe y pensé y miré las estrellas y las maldije porque me dio la gana y estaba furioso, con todo. Me emputé conmigo y quería morir caminando. No me importaron las ampollas de los pies. Quería desmayarme. A las 7 de la mañana llegué al apartamento y el cansancio me doblegó todo el día. A la mierda yo, mis faltas de ortografía y todo el que me lea. fin

3 comentarios:

Anónimo,  domingo, abril 26, 2009  

Hombre, a la mierda todo. ¿te quedas maldiciendo estrellas o te pones le pones gonadas al corazón y construis alla, en tierra extraña, un pedacito de tu imperio? vOs veras, otros le tiran piedras a la luna.

pablo garcía,  lunes, abril 27, 2009  

el extrajero siempre será extranjero, y siempre se le tratará como extranjero, hombre coma mierda en tu país, no comas mierda en otro.
aqí t podes vengar de los putos extranjeros.

Cesar miércoles, abril 29, 2009  

¿por allá también existen las saltín?

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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