Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


Salir del clóset

>> domingo, 30 de agosto de 2015


Alfredo desde pequeño se sintió atraído por los colores resplandecientes. Jugaba con muñecas y una máquina oxidada en la que imaginaba confeccionar los vestidos que se pondría. Sin embargo, se cuidada de no ser descubierto. Apreciaba tanto a su padre que no quería decepcionarlo.


Su padre era rudo, amoroso, y muy exigente. Era a la vez madre porque la progenitora de Alfredo se fue de casa y jamás regresó. En las tardes jugaban a la pelota. A pesar de su ineptitud para el futbol su padre imaginaba verlo jugar en algún club. Una mañana en que lo llevaba a matricularse en un semillero en las ligas menores del colegio se encontraron con dos ladrones quienes hirieron de muerte al padre. Alfredo lo vio morir.

Ese recuerdo de la infancia le agrietó el corazón. Lo endureció como si fuera de roca. Enterró las muñecas. Creció sin admitir lo que anhelaba en sus tripas. Cada que intentaba hacer lo que deseaba llegaba de pronto la imagen de su padre y se paralizaba.

Cierto día, cuando ya era adulto, tenía 28 años y trabajaba de administrador en un supermercado, se encontró con dos hombres que lo amenazaron. Él alzó las manos. Uno de los rufianes más que requisarlo lo palpó, lo tocó. Luego sonrió y marchó con el otro rufián. Alfredo lloró y recordó a su padre, las muñecas, los colores resplandecientes… Sus lágrimas ablandaron la roca que tenía al lado izquierdo de su pecho. Sintió una mezcla de sentimientos encontrados al recordar las manos del ladrón. No estaba del todo ofendido. Tampoco tranquilo. No entendió lo que le ocurría. Lo único que sabía con certeza era que no volvería a su trabajo ni a su apartamento. Así que se dirigió a un cajero y retiró sus ahorros. Antes de dirigirse a la terminal de transporte entró en un almacén y compró varios calzones y encajes de mujer. 

2 comentarios:

Amigos del País de los Bosques viernes, septiembre 04, 2015  

Me traspasó... Después de tanto tiempo sin leerte, mi querido Cami, hacerlo fue un soplo de aire fresco... La ternura por el protagonista me invadió y te sentí muy cerca...
Cariños desde la distancia, y mis mejores deseos para vos,

Malena

PD: Si lo deseas puedes seguirnos en facebook en El Pais De Los Bosques En Las Ondas: https://www.facebook.com/emisoraradio.costacalida?fref=photo

Juan Camilo viernes, septiembre 11, 2015  

Malena

Gracias por sus palabras. Hace mucho no sabía de usted. Gracias por aparecer de nuevo.

Publicar un comentario

Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

  © Blogger template Simple n' Sweet by Ourblogtemplates.com 2009

Back to TOP