Remuevo
la tierra. La desmenuzo hasta dejar una superficie arenosa y suave. Con las
manos voy formando los surcos. Luego, busco en los bolsillos las semillas de
girasol que voy depositando en los montoncitos de tierra. A cada semilla le
pongo una intención. Si la intención es fuerte los pájaros darán la señal, de
lo contrario la tierra hará su trabajo. De esta manera por cada brote recibo
algunas palabras que me ayudan a vivir en armonía con mis seres queridos.
Después, remojo y me siento a observar el huerto, donde la posibilidad es una
flor que espera ser polinizada.
MANICOMIO 257
Hace 1 hora
2 coment�rios:
Siempre diciendo todo de la mejor forma,disfruta mucho de tu escribir,ya quisiera entender y observar la tierra con el detenimiento que lo haces tú,gracias por escribir.
Ady Alonit
Muchas gracias por el comentario. Dicen que la tierra más fértil es la del corazón. Allí crecen las mejores flores. Un abrazo.
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