Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


Encuentro

>> martes, 8 de julio de 2014


Ella llegó una noche de luna llena sin que la estuviera esperando. Nos miramos con la ansiedad de encontrar las palabras que revelaran nuestros más profundos deseos de perpetuarnos en el tiempo, pero hablamos de ciertas trivialidades que al final nos aburrieron. Nos miramos de nuevo sin saber qué decirnos sospechando que ese silencio sería un agujero irreparable. Entonces decidimos mirar la luna llena con la intención de entender un poco el por qué lo que queremos al parecer no es lo que necesitamos.

Cuando decidí que podríamos intentar volver a encontrarnos ella se levantó y me dijo que se había equivocado de sueño, que las coordenadas no coincidían. Intenté detenerla pero el sol aparecía en las montañas y era inevitable despertar.

2 comentarios:

Olivia Lengüilarga miércoles, julio 09, 2014  

En los sueños, dice Sábato, no existe ni el tiempo ni el espacio. Si el tiempo es un triciclo averiado, el espacio es un oasis a 300 metros del caminante del desierto que desaparece como un espejismo cuando intenta llevarse un trago del agua cristalina a la boca.

Juan Camilo jueves, julio 10, 2014  

Olivia
Muchas gracias por sus palabras. Es cierto, en los sueños todo es posible, incluso que seamos los soñados de aquellos que escribieron estos comentarios. Un abrazo

Publicar un comentario

Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

  © Blogger template Simple n' Sweet by Ourblogtemplates.com 2009

Back to TOP