Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


El encuentro

>> viernes, 5 de julio de 2013


En su lecho de muerte el escritor entiende las últimas palabras, las que responden a la pregunta de Dios. Mira el mar por la ventana y entiende que es mejor callar. Un ángel lo llama desde la playa que parece un libro de arena con mensajes en otro idioma. Bajo los pies del ser alado algunos  peces saltan salpicando la superficie con pequeñas gotas de agua fluorescentes. 

2 comentarios:

Cristina domingo, julio 07, 2013  

Quizás ese es el momento en el cual comprendemos su existencia... quizás la muerte se proyecta hacia un pasaje de luz llevados de la mano de un ángel.
Hermosas letras Juan, se me dio por interpretarlo así, quizás no era lo que querías trasmitir, pero se lee muy bonito.
Te dejo un fuerte abrazo!

Juan Camilo lunes, julio 08, 2013  

Critina
Muchas gracias. Un texto, hasta donde tengo entendido, se reescribe con cada lectura. La tuya es muy bella.

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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