Casi siempre es el miedo de ser nosotros lo que nos lleva delante del espejo.
Antonio Porchia


Ciudad Iracunda

>> viernes, 4 de marzo de 2011


Las calles de la comuna trece de Medellín son peligrosas. La sangre de los muertos y el llanto de las victimas callaron todas las cantinas. Desde hace días las cosas empeoran y no hay como remediar la guerra porque nadie quiere remediarla. Marzo inició con una balacera e insultos que hicieron de la ciudad una caldera. Sobre la terraza de las casas se escuchaban caer, como lluvia, los casquillos de las balas.

La guerra de Medellín es una guerra de adolescentes porque entre más jóvenes más peligrosos. Entre más jóvenes más amorales, entre más jóvenes más pistoleros... Todavía se recuerda el caso de los menores de 17 años descuartizados en la cima de la montaña de Belencito Corazón. También, el crimen impune de los estudiantes que sacan de las aulas de clase para abrirles la cabeza de un... Cada vez parecen estar más enojados.

Tanto silencio asusta. El viento, como en los pueblos fantasmas, silba canciones fúnebres. Solo tres chicos, con morrales, cruzan la calle en dirección a la montaña. Uno de ellos lleva una pala. El tercero, un muchacho que nadie ha visto antes en el barrio, va atrás, cabizbajo. Cruzan el puente y el último edificio. Luego, a las tres horas, vuelven solo dos chicos sin pala…

El silencio aturde. Los pájaros no volvieron por esta parte de la ciudad. Parece que a Dios lo hirió algún joven iracundo.

8 comentarios:

Humberto Dib sábado, marzo 05, 2011  

Amigo, a veces nos pegas una bofetada de realidad, pero haces bien, pues si podemos escribir, también debemos ser un medio para expresar lo que sucede a nuestra alrededor.
América latina toda parece condenada al flagelo de la violencia, Dios no está sólo herido, algunos dicen que ya falleció.
Te dejo un gran abrazo.
Humberto.

lasombradeaquiles sábado, marzo 05, 2011  

Hombre Camilo, he estado por escribir algo sobre el tema ya que estoy tan metido, tan hundido, ya un poco herido de esta comuna trece, al principio los odiaba, los detestaba, no eran más que estudiantes sin cerebro con los morrales llenos de resentimiento y de hambre, pero ahora, comienzo a comprenderlos, creo...

Malena martes, marzo 08, 2011  

Querido Cami: Hoy sentí q la impotencia y el rechinar de dientes nos unía a pesar de la distancia... Me detuve en cada
letra, en cada punto, en cada pausa y extendí mi brazo para encontrar tu mano...

Relataste de un modo bellísimo la verdad de esa Colombia, q llevas en la sangre y en el alma, y q hoy nos acercaste de un modo q...

Avanti, compañero:Avanti...

Y Abrazos hasta tu alma, Cami,

Male.

PD: Ahora más q nunca quiero tenerte en El País de los Bosques, amigo mío... Quiero q lleves la voz de Colombia allá!:
Acepta, Cami... sin normas, sin fechas... tu apoyo es para mí muy necesario...
Gracias.

Ana martes, marzo 08, 2011  

Juan Camilo,

Tanto silencio y tanta violencia asustan y aturden, es así. Tu texto transmite perfectamente ese paso hacia la muerte que nadie quiere remediar. Con sus "madres-causas" que se reparten por el mundo y se llevan la vida de chicos atrapados en ese camino sin retorno que termina con el tiro de gracia de un escuadrón de la muerte, de un compañero, de una sobredosis o de otras formas de traición.
Tal vez Dios se murió para no ver más la indiferencia de los hombres...
Me gustó mucho y me parece necesario decirlo.
Ana

Juan Camilo miércoles, marzo 09, 2011  

Humberto
Llega un momento que a uno lo habita la realidad que vive y ésta se le sale por los dedos, es incontenible.

lasombradeaquiles
creo entender a que te refieres. la violencia no es un tema que me guste porque termino mal emocionalmente. pero, mi gran hermano, creo saber a lo que te refieres

Malena
cada vez que veo uno de tus comentarios es como si me encontrara con una amiga muy cercana. y si, solo queda la impotencia

Ana
Como dices, es una cosa de nunca parar. Cada día la tensión es una bomba de tiempo.

Millz M viernes, marzo 11, 2011  

Hola Juan Camilo, vengo a visitarte desde mi otro Blog y esta vez soy yo la que te ofrezco un colchón de nubes para decirte que no viste los pájaros al final de la tarde porque el cielo se volvió negro, no porque los pájaros no estén. Un gusto leerte. Aunque sea para no compartir, te espero.

Millz M domingo, marzo 13, 2011  

De nuevo, yo JC y sólo porque releí tu "Ciudad iracunda" y quiero aclararte que comparto la descripción, pero no la desesperanza.
Algún día, todo esto tiene que cambiar para Latinoamérica. Un gusto.

Juan Camilo lunes, marzo 14, 2011  

MIllz M
Gracias por sus palabras. Por estos lados siempre eres bienvenida. Claro que comparto lo de que algún días las cosas tienen que cambiar, lo más seguro es que sea el 21 de diciembre del 2012

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