Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


Vuelvo a escribir para darles a mis amigos un abrazo por escrito

>> viernes, 2 de enero de 2009

Queridos amigos y no amigos que me han visto, leído, odiado, amado, creído que soy un retardado mental con gracia o un genio embrutecido. Qué estoy en esa delgada línea de la locura que rompe toda prudencia, esa línea que no admite ambición alguna, os dejo en estas líneas el más fraterno de mis abrazos.

Queridos míos, como sabéis, no tengo ambición alguna. Mi vida es un infle y desinfle de panza: el ejercicio de mis sensaciones. Lo otro, el mundo de la apariencia, para mi es inconsciencia. De ahí que mis proyectos sean solo acumulación de aire. Vacío. Porque así como otros quieren posesión material e intelectual, yo quiero nada. Con que respire y vea el cielo en la mañana me basta, con que los salude me es suficiente. Qué la vida se haga cargo de mi si es tan sabia como dicen.

No tengo ambición alguna. Por eso no cuento con dinero y ninguna relación amorosa me dura más de tres meses. No soy mesurado. No ahorro. Si tengo algo me lo gasto. La plata, como el semen, el amor, la vida me estorban y trato de quitarme culpas dándolo todo. No me importa el mañana. El hoy es lo que quedó y es y vendrá. Lo otro, el ayer y el mañana, son interpretaciones del hoy. Vivo el hoy así me muera de mañana.

Pero a pesar de todo creo en el amor así me distraiga de olvido. Porque para no olvidar debo asegurarme una mujer que me acompañe a hacer el odio como los marsupiales.

Amor y amistad, palabras mal interpretadas. Amor es carencia y la amistad idilio. Si alguien es nuestro amor y nuestro amigo es la afirmación de una carencia afectiva manifestada en una ilusión alejada de toda realidad. Gran dilema.

El cuento de la amistad es engorroso. Es empalagosa toda manifestación de afecto. Pero eso se debe al sistema educativo del que somos victimas.

En el colegio nos enseñan que la amistad es un valor, algo medible. Cómo si la amistad se midiera por metros o kilos o distancias. Pero así es el colegio. Le hacen creer a uno que una sensación y otra sensación son dos sensaciones. Cuando una sensación es movida por varias sensaciones, entonces una sensación son varias sensaciones y no una sensación. Así varias sensaciones más varias sensaciones no son dos sensaciones. Pero eso no debe decirle a los pelados porque la idea del colegio es la información de la individualidad, la idiotez en masa que come y caga y procrea y muere. La vida en cuatro pasos (nacer, crecer, reproducir y morir). Claro, para que esa terrible angustia de la vida en cuatro pasos duela menos nos ofrecen una amistad de idilio para acabarnos de confundir.

En clase de ética nos dicen que la amistad, el respeto, la tolerancia, la familia, la decencia y la huevonada hacen del uno alguien en la vida. ¡Alguien en la vida! ¿Se es alguien en la vida si se siguen los consejos de los profesores que son loros del sistema educativo? Porque en los colegios los profesores, triste decirlo, la mayoría se aprenden un discurso y lo repiten año tras año.

La amistad pura parafernalia de currículo. Si la amistad es “algo en la vida” (juiiiiiiiiii) es otra cosa distinta a un fascículo.

En caso de que se crea en el discurso de un profesor de ética que ni entiende que es la ética y que en los últimos meses ha leído nada distinto a la lista de mercado, no sería raro escucharlo citar apartes de libros que no existen y con títulos azarosos. Solo para no admitir que es un ser atrasado. Sus últimos libros, los recomendados, serían algo así: La amistad la mejor propuesta farmacéutica para abrazar al otro, Aprenda a ser amigo en 15 pasos, Entre amigos S.A, Cómo conseguir amigos en serie…

La amistad, queridos míos, ocurre sin hora de llegada ni de salida. No hay puntos cardinales sino abrazos entre nosotros. El sur es la cerveza del sábado, el norte la conversación interminable, el occidente las lecturas compartidas y el oriente la eterna intimidad en continuo amanecer. La amistad no envejece. No hay deseo de posesión y como no hay deseo de posesión no hay deseo sino complicidad.

En cambio con las relaciones amorosas es otra cosa, es la carencia afectiva la que invoca el encuentro. Las fechas pautan los recuerdos y el tiempo transcurrido. El calendario se inventó para los enamorados, para que encierren en círculos las fechas importantes para asegurarse la atención del otro.

La mujer tiene fecha de vencimiento. Cuando se jode, se toca, se posee, se chupa, se cansa, se viene… se descubre que el amor es aburrido. Entonces la mujer empieza a oler a cansancio, a lunes a las ocho de la mañana, a mamá cantaletosa, a cura desesperado, a beso de mueca y se busca a los amigos, a ese soplo de viento que nos despeina y nos hace sentir menos tristes.

Queridos amigos míos, afortunado soy al contar con ustedes. Pues no habrá otra época entre nosotros donde el ocio sea una manifestación tan vital que sea propuesta de vida.

Nos atrevimos a ser inútiles, a mirar las nubes, a cortejar niñas, a fumar marihuana, a enojarnos con Mauricio porque no hacía una cosa al tiempo y con una boca mantenía cinco conversaciones, a evitar a Sergio cuando se le salía la señora interna y hablaba en todas las direcciones, a buscar a Julián para refrescar algunos abrazos en sus palabras de viento, a caminar por las calles de Girardota sin rumbo fijo y encontrarnos a Cristian con una empanada en las manos, a emborracharnos en la casa de Julio y escucharlo cantar y abrazarlo más allá de la piel, a hacer colada en la Extravía y preguntar por Felipe y su religión de ternuras y cuentos vigilantes, a brincar en las mangas imitando a los grillos, a fumarnos un cigarrillo en una tarde de lluvia, a hablar de entrepiernas con Alejo González y de las nubes que parecen gatos que cobijan nuestros sueños, a mirarnos a los ojos después de una resaca, a bendecir a Fabio y su trompeta y su hijo Samuel, a tener el alma empedrada, a hablarle a Cesar Alzate de todas nuestras inconstancias juveniles, a sonreírnos con Lucho y sus ocurrencias, a escribir sin medida el transcurso de los últimos días, a importunar a Willian para que nos preste 100 mil pesos para un viaje al Perú, a tomarnos un tinto en silencio porque las palabras se quedaron en la libreta de apuntes, a escuchar a John Edwar leernos sus interminables poemas temblorosos, a recordarnos como los más geniales de nuestra época, a jugar ula ula con la eternidad, a sernos historia entre tanta indiferencia.

Queridos amigos y no amigos que me han visto, leído, odiado, amado, creído que soy un retardado mental con gracia o un genio embrutecido. Qué estoy en esa delgada línea de la locura que rompe toda prudencia, esa línea que no admite ambición alguna, os confieso que nunca habrá otro lugar en la historia que garantice tanta genialidad junta, despeinada, revuelta, separada y tan cercana a mí. Los quiero y eso es otro testimonio de que Dios existe y es todos ustedes. El templo de esta religión soy yo que los llevo en mí como equipaje y evangelio.





2 comentarios:

Cristian sábado, enero 03, 2009  

que los vientos impulsen tu barca descarriadas. que las nubes sean testigos de los pasos. aqui queda el pasado, el recuerdo.
para ti mi buen camilo un abrazo.

que los dioses acompañen tu viaje y que tu mente recorra con pasos azarosos lo desconcido, que pronto serà conocido.
disfruta el paisaje.

sacuva domingo, febrero 08, 2009  

Ya me había rascado la cabeza, hace unos días, mientras pensaba un poquito en la amistad y el amor, el dilema de la falta de aire en el globo que tenemos con el otro.

Recuerdo que en la escuela el amor era un valor , igual que la solidaridad o la disciplina; que conjunto tan extraño, yo, si he preferido dejar el amor en el conjunto no de un valor sino una acción : deseo.

un abrazo desde este centro de los link.

visita : www.fragmentosdistanciasyformas.blogspot.com

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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