Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


Tres traseros que no fueron míos

>> viernes, 19 de diciembre de 2008

Para el anónimo 1,2 y que hace de abogado 2 del anónimo 1,2 y que es considerado brillante por otro anónimo que no es el anónimo 1,2 porque es el anónimo que lee al anónimo 1,2. A ellos, los nadie con voz, le va otro cuento. Un cuento que no es brillante como el anónimo 1,2 y que al anónimo que no es el anónimo 1,2 califica de brillante. En fin, queridos anónimos, este es un texto pañuelo para estos días de sol. Así que cualquier anónimo brillante puede utilizarlo, le doy permiso, para que se limpie el sudor de la frente


Una enfermedad el amor. Me daba más amor que gripa. El corazón no tenía defensas y cualquier luz lo encandilaba.

Estaba en clase de filosofía y yo miraba a Aura Rosa. Ella era una niña blanca, de cejas negras, cabello liso y negro. Ella cantaba y lo hacía bien. Toda mi atención estaba en ella.

En el descanso me le acerqué y le dije que me gustaba, así porque sí, por impulso, porque tenía buen trasero. Ella se sonrió y me dijo que no era su tipo. No dije nada y partí.

A la semana realizaron un concurso de poesía en el colegio. Ella ganó. Más me enamoré. Fue horrible. Me enteré que Aura Rosa se había ennoviado con un pelagato que le gustaba las artes marciales y los veía a los dos en los descansos entrenar. Fumaba mientras ellos entrenaban. No hablé durante meses. Callado le di el duelo a esa mujer que aprendía a pelear y estiraba sus nalgas entre patada y patada.

Luego empecé a hablar con Claudia, una muchacha que hacía el duelo de su novio que prestaba servicio militar y que no iba a volver. Claudia hablaba de cómo se besaban, de cómo él le propuso matrimonio y cuando ella dijo si él prefirió el ejército a la iglesia. Sin saber como, me encontraba otra vez enamorado de esta mujer que lloraba a otro tipo, pero, por sus nalgas alargadas y torneadas aguantaba que me hablara de su soldadito.

Claudia contó que su soldadito era muy candente. Él la desvistió, le tocó sus nalgas alargadas y torneadas, le besó los pechos, la penetró y ella sitió como él entraba.

En mí empezó el dolor de estómago. Entre más hablaba más me dolía el estómago. Miré sus labios, carnudos, moviéndose, me llamaban y sin control me lancé a ellos al tiempo que le apretaba las nalgas. Ella se separó. Me dijo que eso no se hacía.

Me quedé callado, mirándola, viéndola irse con sus nalgas alargadas y torneadas. Ella se puso de pie y dijo que no me quería volver a hablar en lo que le quedaba en el resto de la vida.

Permanecí callado un tiempo. No busqué a nadie. No quería hablar con nadie, estaba triste y solo y no quería que nadie se diera cuenta.

En casa, en la noche, empecé a dibujar mujeres desnudas. Había algún sentimiento reprimido que exorcizaba con los dibujos. Las dibujaba nalgonas, con traseros de ensueño. En una ocasión dibujé a la virgen con su hijo, ambos desnudos, viendo tv. La virgen era trigueña y tenía un trasero inmenso. Pues la virgen debe ser la madre de todos los traseros, de lo contrario no sería virgen. Era una virgen con un trasero que me gustaba. Un trasero para darle una palmadita.

Mi madre vio el dibujo y lo quemó porque era herejía. No dije nada. No volví a dibujar. No hacía nada. Me la pasaba caminando, fumando, callado.

Pero llegó Lina, una hija de una profesora. Ella era una mujer trigueña, tenía una cintura pequeña, un trasero bien proporcionado ¡Muy proporcionado! y unos pechos insinuantes. La veía y la veía y no podía quitarle los ojos a su trasero ¡Qué trasero!

Un hijo de Lina nacería con un coeficiente intelectual más grande que el resto de niños debido al tamaño de su trasero. Porque el feto tendría toda la grasa de los glúteos de Lina para desarrollarse y formar el cerebro. Tendría grasa de sobra hasta para formar dos cerebros.

Imaginaba que un hijo de ella, por su trasero, sería un genio. Claro, el padre no debería ser yo. Pues mi madre es desnalgada. Siempre ha tenido el trasero como símbolo y no como presencia. De ahí mi comportamiento, mi desastre. De ahí que tenga un cerebro sin grasa suficiente para ser más practico y que sea un cumulo de tuercas sin uso, regadas, confundidas.

El trasero de Lina me enamoró. La veía sentada viendo a los muchachos jugar futbol. Mierda, y yo que no servía para ningún deporte. Lina buscaba el complemento a la horma de su trasero. Un hombre tonificado, piernón, atlético, resistente y bello. No reunía ninguna de esas características. Mis pies eran pitillos con un par de nudos en la base. Cualquier viento los doblaba o los hería mortalmente.

Algo debía hacer para llamar la atención. En casa dañé varios pares de medias. Con unas tijeras les rompí las puntas. Metí el pie y subí las medias, una por una, hasta los gemelos. Luego amarré las medias con un cordón, en cada pie, para que no se me fueran a bajar a los tobillos. Me subí el pantalón. Me vi al espejo y parecía otro, un hombre con buenas piernas, en apariencia atlético. Porque una mujer que tiene un trasero-manantial-de-genios espera un hombre con piernas fuertes que le sirvan de soporte a ese trasero-manantial-de-genios.

Pasé por el lado de Lina y no me vio. Al otro día y al otro. Llegaba a casa y me quitaba las medias. Los pies estaban morados con la sangre estancada. El último día que me puse las madias Lina me miró y me llamó.

- Hola, te he visto mucho por estos días y me dio curiosidad por saber como te llamabas.

- Ehhh… Flo-re-re-ren-ti-ti-noo

- ¡Florentino! Qué nombre

-

- Y a que te dedicas Florentino

- Ehhh… Flo-re-re-ren-ti-ti-noo

- ¿Eres bobo?

- Ehhh… Flo-re-re-ren-ti-ti-noo.

Lina se paró y se fue. Me quedé viéndola irse. No sirvieron las medias, ese simulacro de soporte para su trasero-manantial-de-genios. De nada sirven las estrategias para llegar a una mujer sino puedes hablarles cuando es necesario el dialogo. Y no sabía como hablarle a una mujer. Era un fiasco.

Lina se ennovio con el mejor deportista del colegio. Su trasero había encontrado un candidato para el genio que esperaba la luz de la vida dentro de su trasero. En su trasero los genios nadaban. ¡Hay ese trasero! Era demasiado trasero para mi invisibilidad esa Lina.

15 comentarios:

pàblo garcía,  domingo, diciembre 21, 2008  

me gusto, el muchachito qe no era feo pero por ser lento y desconfiado con su actitud perdio muchas buenas oprtunidades y qe eso de qe con el tiempo le llega su recompensa puede ser pura mierda, florentino talvez nunca podrá encontrar una bella chica con buenas nalgas, tal vez nunca sea correspondido por nadie, tal vez si por feo si eso sea una de las causas de su soledad, o para ser más optimistas, tal vez si encuentre una bella chica con un hermoso tracero.
sigue así y no le coloqe cuidado a esos qe se creen sabelotodos en la materia de la narrativa, el buen insistente tiene su recompensa, ojala para florentino tambie´n.

Anónimo,  lunes, diciembre 22, 2008  

y dale con las historias malas (trilladas y predecibles). no vuelvo a este blog.

Anónimo,  lunes, diciembre 22, 2008  

ja ja, que charro de flo-re-re-ren-ti-ti-no.

el perdido martes, diciembre 23, 2008  

Declaro, a partir de este instante no vuelvo a desgastarme con anónimos. Es como pelear con la sombra porque te persigue.
Achívese y adjúntese, que de aqui en adelante todo anónimo no es más que un pedazo de sombra que no puede huir de mí. Por eso, como a mi sombra, ignoraré al anónimo porque es apenas una mancha que me sigue a donde quiera que vaya.
Anónimo te dejo ser mi sombra. Pobre anónimo, ven conmigo, te prometo mi indiferencia como alimento

pablo garcía,  martes, diciembre 23, 2008  

qe el primer anonimo qe nos enseñe sus relatos para ver qe mierda es lo qe habla y escribe, por qe segun él, es un erudito en la materia, y qe segun él sabe cual es la verdadera literatura, apuesto a qe ni lee.

Anónimo,  miércoles, diciembre 24, 2008  

Insipido Pablo Garcia: su profesion, abogado tinterillo.

Camilo: cobarde de ocupación, productor de basura al 100%. Lo que hay es que adularlo, decirle que todo lo queda muy bonito. No vaya a ser que arme una pataletica. Asumalo hombre, lo que usted publica es un arrume de pendejadas. ¿usted por que cree que todo lo que escupe es digno de que lo lean otros? los genios se dan cada 100 años. ¿Serás vos uno de ellos?

el perdido miércoles, diciembre 24, 2008  

Anonimo feliz navidad. Y que el niño Dios llegue con una muñeca inflble para vos que la andas necesitando. Por que la grosería solo la utilizan los débiles de caracter. Al menos los que no pueden argumentar. Yo le pido al niño Dios que te de argumentos para que podamos discutir. Porque cuando uno es grosero es porque un viento lo descubre y se le teme a ese viento. Sin rencor porque no se puede sentir nada por quien no conoces,una feliz navidad.

Anónimo,  miércoles, diciembre 24, 2008  

Mi querido anónimo, ahora que lo pienso bien, si soy un genio. Desde que pueda decirlo es cierto. Además un genio es quien lo representa y no quien lo dice. Pero ante vos, mi viento anónimo, soy un genio. Y no soy CAmilo, soy otro anónimo, que como anónimo pierde el teimpo leyendo estos textos. Anónimo. estoy dispuesto a darte en la geta. Un genio está en la libertad de hacerlo todo, para eso es genio. Y si su crítica es seria debería asumirla y darnos puños. Es sino que me diga, que demuestre que no es cobarde. ¡VAmos! Cobarde careculo

Anónimo,  miércoles, diciembre 24, 2008  

propongo capar a CAmilo y al primer anónimo

Cesar miércoles, diciembre 24, 2008  

cami, ¿no pues que ibas a olvidarte de los anónimos, a responderles (alimentarlos, en palabras tuyas) con indiferencia?

este blog se está convirtiendo en el desahogo de una panda de chiflados que, al parecer, tienen traumas e histerias contenidas, y no tienen otro sitio para el desahogo, y además se creen todos unos genios, pero no muestran la cara.

por ahí hay alguien que quiere dizque pelear. y no pone su nombre. ja ja, que guevita.

cami, ojo con esos amigos suyos. no les des la espalda.

Anónimo,  miércoles, diciembre 24, 2008  

Dios mío, Creo que el pobre camilo no debe estar durmiendo muy bien con esta actividad en su blog,
Me abstengo de hablar mucho debido a mis buenos modales.
En cuanto a la imquietud de Pablo Garcìa, lamento no poder complacerlo. Son apenas mis relatos. Y ahora no me interesa ser leído, menos si es por lectores de Camilo.
No soy erudito. Quizà escribo peores cuentos que Camilo. Pero, en què cambia eso las cosas, son por ello mis argumentos contra los cuentos de Camilo menos vàlidos?

Un siguiente anònimo propone caparme a mi y a Camilo. Què es esto, un concurso para ver quién muestra mejor el diente con una frase agresiva? Un concurso de lectorsuelos de camilo para ver quièn se las arregla mejor contra él, contra este o aquel anónimo, etc? Qué derroche de patetismo.


El primer anònimo

El otro sábado, diciembre 27, 2008  

! COMO SE ESTARA RIENCO CAMILO CON ESTE MONTON DE GUEVONADAS! EL ULTIMO ANONIMO QUE ESCRIBIO ME CAE BIEN, EL OTRO ES UN MARIQUITA SIN ROSTRO.

PD: PARA CUALQUIER TIPO DE CONFRONTACION FISICA TENGO MIS PUÑOS DISPONIBLES

Anónimo,  miércoles, diciembre 31, 2008  
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mushroom atack jueves, enero 01, 2009  

13 comentarios, eres ya un tipo polémico con seguidores y retractores anónimos posiblemente peligrosos.

Mira esta es la dirección de un blog que estoy alimentando con textos a los que quiero darles una indigna sepultura para que no me estorben en la casa.
http://mushroomrises.blogspot.com/
un abrazo.

el perdido viernes, enero 02, 2009  

mushoroom, que nombre el suyo. Por cosas del afán, no he mirado su blog, pero prometo, que después de un viaje que pienso hacer a cusco, después leeré con atanción cada una de tus palabras y compatiré toda acción de olvido con toda fraternidad

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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