Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


Desde las alturas de la incertidumbre

>> lunes, 12 de enero de 2009


El viaje a Machu Picchu se ha contado de todas las maneras por todos los viajeros que han visitado este lugar. Así que lo que diga ya se ha dicho y mejor. No esperen de mí que redacte otra guia de viaje. Soy un extranjero en mi alma.

No hablaré del genital de la tierra como lo llama Neruda. Es bello. Es una ciudad para mí hecha por una cultura extraterreste. En el abismo las piedras vuelan. Aguilas de piedra cruzan el firmamneto. La maravilla hecha piedra.

Muchos van, más que a viajar, a buscar algo en ellos mismos. Yo fui por curiosidad. Como curioso miré sin pedir nada a cambio. Fui ojos por todos los lados de mi cuerpo.

Así resumo lo que vi. El que quiera conocer Machu Picchu qué viaje y lo visite. En Internet encuentra rutas de viajes y consejos.

El que quiera ánimos para viajar que le sirvan los míos. Pues si un tipejo como yo, sin dinero, sin ubicación geográfica, sin planes, sin empleo, sin agallas, sin un as bajo la camisa viajó... cualquiera puede hacerlo. La cosa es salir.

Claro que mi viaje, por ser tan inutil, fue guiado por los Dioses. Y no miento. A los más tarados nos cuida Dios.

Arriba, en la montaña, hay espirítus que sienten el llamado Inca. Julio es uno de ellos. Lo vi correr, reir, asombrarse, brincar, jugar... En 15 minutos recorrío todo el lugar y volvió a recorrerlo. Tanto que la noche anterior, dormido, decía que era una chimba lo que veía. Mientras yo, dormido, hablaba un idioma aún desconocido para la real academia y enredaba oscuridad con los dedos.

Tengo piedras y piedras y piedras en el alma. Mis pensamientos son caminos Incas a las nubes. Estoy hecho un asombro de 42 de calzado (Mauro, gracias por las botas).
Tengo dolores de estómagos por la comida peruana. Tengo ganas de mas piedras, mas montañas, mas cielos y menos de mí. Me gusto cada vez menos en cualquier lado.

7 comentarios:

Juan sebastian acosta miércoles, enero 14, 2009  

Que alegria saber de voz cami,me alegra saber de tus andanzas.

Cesar viernes, enero 16, 2009  

cami, no entiendo por que cuando estás en las buenas (el el perú, CARAJO, EN EL PERÚ!!!) No vienen un montón de anónimos a reirse de ti. Nada de eso, no pueden, pues ese viaje es una carcajada tuya que se ríe de tanta hipocresía

¡Parce, sinceramente, feliz viaje!!!

Anónimo,  sábado, enero 17, 2009  

como, si suprime tales comentarios jejeje

Cesar lunes, enero 19, 2009  

claro, es obvio que los suprima. ¿para que dejarlos?

Cristian lunes, enero 19, 2009  

pues camilo, en tus palabras puedo ver la luz del que verdaderamente viaja, las palabras de un caminante.
entrgate completamente a la comtenplación, que asi el camino se contruye con piedras que recoges en el viaje.

Anónimo,  lunes, enero 19, 2009  

Cesar es un cabron. Un bendito y bello cabron que dice bellas y benditas cabronadas.

el perdido jueves, enero 22, 2009  

cesar tiene un acento extreñido. No da de palabras por mucho tiempo, aún así se le quiere

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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