Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


La defensa de la calvicie

>> jueves, 14 de agosto de 2008

A muchos nos preocupa quedarnos calvos. Buscamos lociones capilares y menjurgues para complicamos la existencia. Creemos que la belleza está en la protuberancia de cabello. Pero entre más pelo más cerca de la bestia.


El clavo, como se cree, no es menos atractivo, así sea bajo, rechoncho y moreno. No es una involución al primate. Al contrario, es más humano. Pierde pelaje y muda de pelo y de ideas. Porque el calvo piensa otras cosas porque no se entretiene en recuperar lo perdido y es más ingenioso. Le toca pensarse un poquito más. Porque no tener pelo no significa no ser espontaneo.


La calvicie es una renuncia a la belleza codificada. Belleza de moda, la que nos vende los medios de comunicación y la cultura de consumo. O ¿por qué no hay un calvo promocionando una crema dental o producto del Éxito?


Mitos hay muchos sobre la calvicie como el lavarse el cabello bajo el chorro de agua, usar muchos shampoos y químicos, fumar, no cepillarse o cepillarse mucho, la herencia paterna, la pensadera, la mala alimentación… El que se va a quedar calvo, clavo se queda y debe agradecerlo porque tendrá una preocupación menos.


El pelo empieza a caerse, a quedarse en las manos, en los peines, en las camisas, en las sábanas, en los bares, en las calles, en todas partes. Entonces viene la preocupación. Se relaciona la calvicie con la vejez y a nadie le gusta sentirse viejo, saberse feo y ridículamente rechazado. Pero el rechazo es propio. El que te quedes calvo no implica que perdas la movilidad de las manos o quedes cojo. Seguís igual de salud. El problema es ser débil de carácter y sufrir una crisis de autoestima.


Mientras la frente se vuelve terrateniente y se adueña de toda la cabeza no se desaprovecha vitrinas, espejos, retrovisores de motos y automóviles, vidrios y cuanta cosa dé reflejo.


Ser calvo es aceptar la naturaleza de calvo y mirar las ventajas. No habrá que gastar plata en tratamientos para el cabello. Con lo que invierte una mujer o un hombre vanidoso en el cuidado del cabello podría comprarse el mercado de tres familias de estrato uno y dos. La vanidad es desalmada y no le da hambre.


Curiosamente, los lugares con pelo son los que más maluco huelen. No tener pelo en la cabeza es no tener ese olor a grasa, a ropa secada en la sombra, que expele el cuero cabelludo cuando está sucio o cuando se baña todos los días.


Me gusta la calvicie. La espero. Ya me peino de para arriba y dejo que el sol alumbre mis entradas que parecen autopistas a la espalda.


Los calvos se rascan menos la cabeza porque tienen menos arrepentimientos. El sentido dec ulpa se materializa en un halón de pelo. Pero la calvicie no es un exceso de culpa, es solo la caída del cabello.


No más tratamientos, nos más espejos, no más vanidades, no más peinarse de lado para tapar las entradas, no más artilugios de apariencia, no más peluquines, no más gorras, no más palmas de manos extendidas en la cabeza para sentir el peso del pelo en la cabeza, no más lociones.


No tener pelo es quitarle el rastrojo a las ideas. El sol le alumbra más el cerebro a un calvo. Te espero calvicie. Aprendo a quererte. No renegaré. Ofrezco mi frente al ingenio y al sol

5 comentarios:

Cesar sábado, agosto 16, 2008  

oe oe, todo esto lo decís por que te estás quedando calvo. (o te estás quedando clavo, como decías por ahí en un párrafo equivocado)

Jhoed domingo, agosto 17, 2008  

Cami: completamente de acuerdo. Creo que no es solamente el ataque a la calvicie, sino a la excesiva vanidad, especialmente en el cabello: me aterran las hora enteras de muchas personas arreglándose el cabello... ¿para qué? para que dure solo unas cuántas horas, para buscar aceptación no por lo que se es sino por la imágen que se da. Ese rital mazoquista y ególatra diariamente en el espejo me parece una religión peligrosa... por eso nunca me peino, y jamás se me había pasado por la cabeza lo de la calvicie.

Cristian miércoles, agosto 27, 2008  

Siempre me han dicho que tengo un pelo bonito y siempre respondo, se lo regalo.
A mi ya desde hace mucho me dejo de importar la calvicie, a sabiendas
De quedar calvo, y no me preocupa, ya veo mis largos cabellos en la almohada y tampoco me preocupa. No hago tratamientos ni nada de eso, dejo que el cuerpo haga su trabajo y si dentro de su trabajo de cambio, de transformación esta mi calvicie bienvenida sea, solo será otra estación del cuerpo que llega. Cuantos cosas de la vanidad no se lleva la muerte. Hace mucho no me motilo y disfruto lo que tengo hasta que se agote, tal y como hace un buen vividor.
Bacano camilo que veas eso de la calvicie desde una perspectiva tan tranquila e invitando a la aceptación, me gusto eso. Ya somos compañeros de calvicie si es que te estas quedando calvo pues.
Un saludo camilo y seguí escribiendo que yo continuare leyendo.

Cristian

http://elpozosinprincipioysinfondo.blogspot.com/

Anónimo,  viernes, noviembre 07, 2008  

ja,me encanto tu parrafo.yo solo tengo 30 años y hace casi 10 que me quede bastante calvo, estoy bastante convencido de que a esta altura lo asumi, aunke reconozco que no por eso me agrada y no puedo evitar ante los demas preferir usar una gorra para lucir mas joven o quiza para no sentirme observado.Pero la verdad que cada dia odio mas la vanidad que nos rodea y tambien el sentirme un poco vanidoso, y se que voy a lograr vencer el miedo al que diran y renuciar a mi vanidad y con ello tratar de alimentar mi ingenio , mis ganas de vivir y disfrutar mas la vida tal como es.Gracias por tanta verdad.
Alejandro.

Anónimo sábado, enero 24, 2009  

Ironicamente, encontre tu escrito buscando remedios en google para la calvicie... pero no podia encontrar uno mejor que las palabras que has regalado a humanidad en este post. Yo tengo 28 años y hace aproximadamente 5 años que empece a perder pelo. Pero aqui, leyendo esto, recorde que soy mucho mas que ese pelo, y no hay mejor remedio que aceptar eso que no podemos cambiar, trabajar en lo que si podemos, y mostrar nuestra belleza desde otra perspectiva menos vanal... gracias por tus palabras que me llegaron a la calvicie..me llegaron efectivamente...al cerebro!

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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