Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


Amor orgányco

>> domingo, 27 de julio de 2008

El amor muere con cada persona. Cada persona es una lechuga del huerto, frágil al verano y al invierno. Cada persona es una plantita que se daña al contacto. Hoy te me has dañado. Hoy te has muerto.

Te esperé sin imágenes en el corazón. Tristemente alegre. Todo era posible, hasta que no llegaras. Creí estar listo para el encuentro con tu indiferencia. Creí... creí... creí...
¡Ah.. mi orgullo! Mi puto orgullo, por eso estoy tan solo.

No te escribiré más. Lo juro, ¡por mi diosito!, no serás más palabra en mí. No más de tus posibilidades, de que tu imagen se haga carne a mi deseo, de que pueda besarte con todos mis músculos, de que todavía teniéndote a distancia me tote estar con estas ganas de hacerte el amor no más que tocándote, de que mis dedos tiemblen al aire tanteando vacío...

No más. No llegaste. Es suficiente. Se quedarme callado. No se rogar aunque todo sea ruego. Te ruego porque no te ruego, porque no rogándote llevo a ruegos extrañándote. Me someto a la indiferencia. No te busco de frente. No me ha funcionado ser evidente. Siempre pierdo cuando quiero. Un enamorado de imposibles. Manía de la soledad. Por eso te busco de reojo, por las rendijas, en silencios, en miradas, en carticas cursis, en un no me importas de mentiritas, en olvidos en pequeñas dosis. Sígote sacándote del montón, de esa cosecha de mujeres, de la uniformidad del erotismo, para no hacer en ti un puerto a mi huida.

¡Basta! Soy aprendiz del olvido. Lo que pasa es que usted es todo un reto a mi olvido. Serás un records guinnes de olvido. Piénsote, siéntote tan cerca como lejos. No eres mi dolor así me duelas.

No conozco tu desnudez. No he ajustado tu desnudez a la silueta de tu cuerpo. Te conozco vestida, orgányca, terrestre. Tu desnudez es oscuridad a mi tacto. Tu desnudez trampa para ángeles. Quiero enredar mis manos en tu desnudez. Desnudez de sábado a las dos de la mañana, ebrios, tú con tus preocupaciones y yo con mis palabras azules para despeinarte. Me gusta cuando te despeinas. Pareces que me vieras de pronto, sin esperarme, espontánea al abrazo, tristemente vestida. Borro tu nombre de mi tacto.

...¡Ah, quién eres! ¡Quién eras! ¿Quién?
...¡Ah! ya recuerdo, no llegué a tiempo. No estoy hecho para la contemplación de las flores, soy brusco de impulso. Por eso soy indiferencia. Indiferencia Betancur. Indiferencia que te vaya bien. Indiferencia que aprendo. Indiferencia que ahora sonrío más sin temor a perder un diente y verme feo. Indiferencia ya no te espero.
Me enseñaste a ser luna para tu condición de nube. Todas tus tú pasan delante de mí. Las veo pasar como a otras. Pasan, se alejan.

El tiempo te borró. El tiempo se metió entre ambos. Quedamos con hojarasca en los ojos. Hueles a vidrio, a un adiós cayéndose de la piel, a lechuga, a todo, a nada, a muerte.

9 comentarios:

Anónimo,  domingo, julio 27, 2008  

Hombres, ¡todos son tan débiles ante las mujeres! Este muchacho, el que escribe sobre el amor orgánico, es una prueba de ello. Como si el amor fuera un currículo o un manual para armar una cama. El amor es un tema complicado y no todo es amor sino carencia. ¡pilas!
Se dice que las débiles somos las mujeres, las que buscamos, las que lloramos, las que sentimos. Se nos hace creer que somos las que debemos madurar y que somos inferiores intelectualmente. Pero es al contrario. Todo hombre, por más libre que sea, si es eterosexual, lleva en su corazón una mujer anclada.
Una mujer tomó a este muchacho por los cachos y lo tiene sufriendo. Y ella lo más seguro ni se percate de la presencia de él. Se nota en el texto. El texto es una queja. Una bonita queja, pero no deja de ser queja. Además si se lee los textos, los anteriores, una se encuentra con nombres de mujeres distintas. Este muchacho como que no sabe lo que quiere. Tendrá él que encontrar el camino. Me genera la sospecha de que nunca se ha enamorado. Estar con muchas es estar solo y triste y con niguna.

Manuela Patiño

Anónimo,  domingo, julio 27, 2008  

Manuela: eso de qte todos los hombres heterosexuales llevamos una mujer en el corazón, es cierto. No descubriste el agua tibia. Sobre todo, hay que tener en cuenta que a muy pocos hombres se les da el privilegio de poder estar con ella. Quiero decir, en una gran mayoría de casos está lejos de ser la que tenemos postrada en una cama con las piernas abiertas o con la que salimos a comer chuzo a algún parque. que los hombres no sepamos lo que queremos puede ser cierto, pero acaso...¿las mujeres sí? defiendo el infantil derecho de llorar a moco tendido y todo lo que sea necesario, pero el insistir solamente hasta un cierto punto. Creo que hay demasiadas cosas para hacer que rogarle a una mujer, además, las mujeres mas facil otorgan el segundo lugar en el corazón al hombre del que se enamoran, y por el orgullo y la ambisión pretender que uno siga ahí.
Las mujeres son absolutamente incapaces de ser felices o infelices por largos periodos de tiempo, o de vivir con la conciencia de estarle haciendo vivir demasiada alegría o tristeza a al hombre que las ama con locura.
Con eso de que el amor es carencia, totalmente de acuerdo, sobre todo si se tiene en cuenta lo apagadas que son las mujeres a los gestos, a extrañarlo todo.

Creo profundamente que, por el contrario, el hombre es más débil sentimentalmente: el machismo de nuestro medio cultural nos hace tener que callar, no quejarnos, no llorar, es decir, atormentarnos por dentro de maneras que no te imaginás y que no te las recomendaría.
He visto llorar a muchos de mis amigos por penas de amor, muchos de los cuales tienen novia, esposa, hijos... que en su vida normal llevan la vida silenciosa del que tiene que callárselo todo.

Por último, déjeme corregirle algo sobre los hombres que las mujeres perciben de manera incorrecta: en muchos casos el hecho de estar con muchas mujeres significa estar más enamorado de lo que cualquiera se pueda imaginar, de frustrarse a lo mejor porque el orgullo dr la mujer que se ama conduzca a los brazos de otro, absurdamente enamorado de otra... yo se porqué se lo digo...

Un hombre que se ha sentido enamorado.

Anónimo,  domingo, julio 27, 2008  

Todos somos analfabetos en el amor querido anónimo. Sino ¿por qué nos duele? Me duele que usted piense que hay mujeres en camas con las piernas abiertas esperando a su enamorado. La mujer no es una muñeca inflable mi querido anónimo. Muy vacío de su parte pensar eso. Además una cama sin mujer es una cosa con resortes y ya. Ojala le faltara una mujer, querido anónimo, para que sintieras de verdad lo que es estar incompleto.
En eso de que anónimo es un hombre que se ha enamorado, es muy artificioso. Enamorarse es desaprenderse en el otro y aprenderse otro. Al parecer usted, anónimo, se ha enamorado pero de un cúmulo de mujeres, de una mujer que es una armazón de mujeres del pasado. Espéculo sobre el asunto, pero ese último párrafo suyo me dejó muy desanimada. Es como si mi comentario anterior estuviera dirigido a usted.
Ojala, anónimo, se desaprenda, sea un analfabeto en el amor y entienda mis palabras. Ojala cambie su visión de las mujeres y sea usted el que las acompañe a comer chuzo al parque.

Manuela Patiño

Anónimo,  jueves, julio 31, 2008  

LOS AMOROSOS

Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.

Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre —¡qué bueno!— han de estar solos.

Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.

En la obscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.

Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.

Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.

Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite.

Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.

Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.

Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida.
Y se van llorando, llorando
la hermosa vida.

J.S

el perdido jueves, julio 31, 2008  

Anónimo, último anónimo, has dado en el clavo. Es quizás, uno de lo poemas que más me gustan de jaime Sabinas. Un abrazo por ese pertinente poema en tan malo blog. Pero hace falta luz a la carroña. Me diste sol y suspiros

el pompeyano,  viernes, agosto 01, 2008  

Manuela, entonces qué, cuándo.

soy hombre,carne, tierra y quiero es morderte, catarte, insultarte, puta!

el autor está loco, sálganse lo más pronto de acá o nos suelta la jauría de sus metáforas siderales, pero sin órbita.

Mamacita, espero tus manos para que sientas el verdadero tacto, este falo ansioso y duro al que adorarás hasta allá. Nos vemos los pelos, pilas!

Cesar sábado, agosto 02, 2008  

pilas:
vivan los amorosos.

que montón de comenratios tontos.

cami: jueputa, que texto tan hermoso, un ventarrón de estremecimientos, un vilo detenido en el aire, en el cuerpo, como apresándome. una caminata sobre un filo delicioso.
en fin, hablamos.

Anónimo,  lunes, agosto 04, 2008  

Pompeyano es triste su comentario. Utilizas las muletillas y las palabras groseras y necias para ocultar su vacío, su miedo y su incapacidad para madurar sexualmente. He toriado hombres como usted toda mi vida y todos son solo empaque, solo palabritas pefabricadas, solo apariencia de machos.
A los hombres como usted una mujer inteligente los asusta. Por eso me insultas e intentas, en lo más mundano, buscar un acercamiento.
Tus palabras están llenas de imaginaciones. Lo más seguro ficticias en un 90 por ciento.

MAnuela Patiño

Cesar jueves, agosto 07, 2008  

ey, si si, lo que dice manuela es verdad. bueno. gran texto hermoso a hçchu chu chu.

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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