Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


Eucaristía de la VENGANZA

>> sábado, 4 de agosto de 2007

A todos nos debe preocupar el orden público del país. La carnicería generada por los conservadores y los liberales al principio de esta guerra, las masacres a cargo de la guerrilla, los flagelamientos del ejército, la idiotez implantada al pueblo a través de la iglesia, la arbitrariedad e injusticia impuesta por los paramilitares, la corrupción política.


Eso es para erizarle los pelos a cualquiera, pero, al parecer solo se los eriza a las victimas directas de la violencia. Seres obligados, en su mayoría, a llorar en silencio. Se les enseñó la doctrina de soportar, de ser victimas, de seguir aguantando. Como viven la cosa podría ser peor.

La diferencia de los que aguantan y de los que abusan del poder, es que los primeros quieren sufrir y los segundos no aguantan que se les haga un guiño de ojo. Los primeros, que son todo un pueblo, son simples borregos y los segundos, que son unos cuantos, feroces lobos.

Pero eso puede cambiar y los borregos ser lobos y los lobos ser borregos. Planteo una tesis pensada para menguar la guerra. No acabarla, solo menguarla. La guerra es el tributo a la democracia, el puente al el ideal de Grecia. La tesis consiste en incluir en el currículo educativo de los colegios, de las universidades, de los institutos una materia que se llame VENGANZA. Si, como se lee, VENGANZA. Bien podría incluirse en el evangelio de la misa de los domingos.

Enseñarle a la gente a matar por VENGANZA. Que tengan un propósito, una misión que realizar por odio.

Suena ilógico, pero tiene su aplicabilidad. Aquí los que matan lo hacen por deporte. No saben nada del muerto. Nunca se preguntan la causa de su muerte. Son los sirvientes de ideales ajenos que desconocen. Basta con preguntarle a los peones de la guerra que por qué matan y contestan porque el jefe les ordenó. No sienten nada por el muerto. Sentirían más remordimiento si se les dañará una silla. Si se va matar a alguien que al menos se involucre al corazón. Sería una muerte honorable, una muerte sentida.

Sí se matara al violador de tu hermana, al asesino de tu padre, al que te escupió en la cara... Y se estudiara con sangre fría el arte de la muerte, la mortandad se reduciría a la mínima expresión.
Cuando se quiere matar a alguien el resto de mortales poco importan. No se volvería a ver en los medios de comunicación noticias referentes a masacres. Morirían graneados y no a montones.
Si cada persona que ha sufrido la desaparición de un ser querido se vengara, saciara su rencor, estaría lista para graduarse en el arte de la VENGANZA.

La VENGANZA no permite que otros paguen los paltos rotos. Es tanto que las relaciones interpersonales mejorarían. No se delegaría en los otros la responsabilidad de solucionar los problemas propios.

Algo tiene de cierto ese dicho de que si no puedes con tu enemigo debes unírtele. Entonces, los civiles, los escupitajos de la guerra, se convertirían en una plaga con sed de VENGANZA, con ansias de matar a sus agresores. Serían un batallón de ratas indestructible e intocables.Además, andarían armados, y por ende los agresores pensarían dos veces en hacer cualquier fechoría. Habría tal tensión, tal respeto por la idea de la VENGANZA, que los opresores sensatos pasarían de largo.

1 comentarios:

Alvaro Uribe Velez.,  jueves, agosto 30, 2007  

me parece pertinente la propuesta que haces, pero creo que cuando entras a mirar los alcances y sus consecuencias achicas la vision. Obviamente la cosa esta propuesta por un poeta, se nota a leguas, pues nadie mas tendria la brillantes de proponer semejante principio pedagojico. Es bastante tierno pensar que todo saldria tan bien, pero lo que no se debe olvidar es que nuestro pais es un pais de asesinos, y la sed de venganza se viene saciando hace rato, aunque no haya sido llevado a las aulas como materia de clase. Fundamentar la venganza para idealizar el crimen y asi disminuirlo no suena muy llamativo que digamos, inclusive son flojas las bases, pero si se parte de la premisa fundamental, que al menos se mataria con ideales justos, esto es, con un sentido, un argumento etc, entonces alli cobraria sentido la propuesta.

Nos somos un pais terrorista (supongamos) pero si criminal, y la unica manera de matar no ha sido las balas, el puñal, la horca o la guillotina... hay muertes peores que esas... no se si te de la imaginacion para esbozar una venganza a tales crimenes que no figuran en nuestros lindos y entretenidos libros de historia.

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