Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


Cuerpos

>> lunes, 2 de junio de 2014



Su cuerpo debajo del mío se ajusta a mi necesidad de perder el control. Cierro los ojos y mi boca en su boca busca el cansancio que electriza a los animales en celo. En ese momento su vientre se extrémese mientras trituro con los dientes la ternura a la que teníamos derecho. Entonces nos detenemos para mirarnos unos segundos. Luego sonreímos y volvemos a besarnos. Esta vez permitiéndonos empezar de nuevo después de habernos desnudado de todo concepto.

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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