Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


Un fuego infantil

>> viernes, 3 de mayo de 2013


Un amigo me había invitado a una finca a que hiciéramos una fogata. Llegamos y a los minutos empezó a llover. El torrencial, de varios truenos y rayos mojó toda la leña. Después escampó y el paisaje resurgió de la humedad y se hizo más verde, más fresco. Cuando escampa el paisaje es como el bostezo de un bebé que huele a compota de guayaba y produce un sentimiento de recogimiento que a veces puede ser alegre. Animados decidimos intentar encender el fuego pero los tres intentos realizados fueron un fracaso. En ese instante un niño de cinco años, sin camisa, descalzo y en pantalones cortos entró a la finca y nos preguntó que estábamos haciendo. Le dijimos que intentábamos levantar un fuego. Él se rió y nos dijo que así no se hacía. Nos pidió una vela y empezó a echar la esperma sobre los trocitos de leña. A los cinco minutos el fuego era una realidad. Luego dijo: “magia, magia que el fuego se encienda y la oscuridad desaparezca”. Dicho esto arrojó la vela a las llamas. Intenté decirle cómo lo había hecho. Sonrió y me dijo que quería un mango. Le di uno que había cerca. A los minutos arrojó el mango al fuego y se fue por dónde había llegado. Lo vimos irse pero su voz estuvo un buen rato entre las llamas del fuego.

5 comentarios:

Innombrable viernes, mayo 03, 2013  

bonita fantasia.
saludos
carlos

Cristina viernes, mayo 03, 2013  

Yo agregaría que además de bella fantasía, es una excelente imaginación... no me canso de escribirlo.
Abrazos miles, buen fin de semana!

escuchando palabras sábado, mayo 04, 2013  

excelente relato, feliz finde

Sergio Alejandro Henao domingo, mayo 05, 2013  

Cami, debí sospechar que lo ibas a escribir. Qué curioso, y debo decirlo a los otros comentaristas: yo estuve con cami cuando esto pasó. Queda demostrado que para que la magia ocurra, solo hay que tener ojos que la sepan ver. gracias cami por dejar plasmada aquí esa bonita noche.

Juan Camilo jueves, mayo 09, 2013  

innombrable
Gracias por sus palabras

Cristina
Un abrazo largo y extendido.

Escuchando palabras
Muchas gracias.

Sergio
la magia es la palabra que dejas en este comentario.

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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