Casi siempre es el miedo de ser nosotros lo que nos lleva delante del espejo.
Antonio Porchia


Apuntes del diario de un soltero

>> jueves, 28 de marzo de 2013


Miércoles en la tarde

Sentado en la entrada de una biblioteca, con un tomo de cuentos completos de Julio Cortázar bajo el brazo, frente a una de las avenidas más importantes de la ciudad, observo a los transeúntes. En especial fijo la atención en las mujeres y como sus rostros varían en múltiples formas, tamaños, tonalidades y edades. Los rostros de las mujeres conservan cierta dulzura insinuada o una sutiliza en el trazo de los gestos que redime el paisaje y me atrae. Es como una fuerza imantada a la que es casi imposible resistirse. Luego miro sus manos, sus hombros, sus piernas, sus nalgas, sus senos, sus tobillos… En definitiva, todas las mujeres que veo son como flores de jardines lejanos, pero que puedo observar y deleitarme con el espectáculo de sus colores y formas. Caramba, me digo después de un rato: “¡Cómo se nota que estoy soltero!”

5 comentarios:

Innombrable jueves, marzo 28, 2013  

Bueno amigo, para mirar una buena forma de mujer, pos no hace falta estar soltero. Por qué me limitas jajajajajaja

Un fuerte abrazo
Carlos

María jueves, marzo 28, 2013  

Está bien observar miradas, gestos, personas que van deprisa, otras que van hablando, niños que se cruzan jugando, enamorados que se van besando, el sol que te refleja, las nubes que se chocan... las cosas bellas que nos seducen son un placer mirarlas, es bonito observar cada instante desde nuestras miradas, y no es cosa de solteros, lo hace todo el mundo lo que pasa que cada uno se detiene a mirar lo que más le atrae.

Un beso.

Humberto Dib domingo, marzo 31, 2013  

Una vez llegué a la conclusión de que todas las mujeres tenían algo para ser consideradas hermosas, el error está en cómo las miramos.
Un fuerte abrazo.
HD

Belén Rodríguez Cano lunes, abril 01, 2013  

Jejeje.
No creo que el hecho de ser, o no, soltero deba condicionarte a mirar a la otra mitad de humanidad.
Todos tenemos ojos en la cara diseñados para mirar todo lo que nos apetezca.
Tampoco conozco a ninguna mujer ( u hombre) que no le guste que le echen una buena miradita inocente de vez en cuando.
Un abrazo.

Emilie jueves, abril 04, 2013  

Jaja, yo creo que eso también puede pasarle a un hombre aunque no sea soltero. Saludos!!!

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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