Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


Al camino

>> martes, 5 de marzo de 2013


Buscaba  cuerpos que me llevaran a un país donde el jazz fuera el idioma de las flores. Pero, los cuerpos que he encontrado no saben de música. Más bien aturden y hablan de todo noche y día y se alegran cuando el amor se va de compras y aparece con ramilletes de flores artificiales con cajas de música incluidas de melodías chillonas y tristes. 

6 comentarios:

Cristina martes, marzo 05, 2013  

Una búsqueda difícil, aunque te confieso que para mí las flores tienen un idioma muy particular y perfumado.
Te dejo un fuerte abrazo, bonita noche!

Belén Rodríguez Cano miércoles, marzo 06, 2013  

Jo!. Menos mal que nunca me han regalado flores de plástico.
Me encanta la margarita.
Un beso.

Innombrable miércoles, marzo 06, 2013  

Flores artificiales? NO... nunca lo aceptes.
saludos
Carlos

Juan Camilo miércoles, marzo 06, 2013  

Cristina
Es cierto, las flores no piensan sino que huelen. Su idioma es el olor. UN abrazo

Belén
Las flores de plástico son como una broma de mal gusto, al menos si se regalan para cautivar.

Carlos
Gracias por la advertencia. Un abrazo.

Humberto Dib viernes, marzo 08, 2013  

Es lo que hay, Juan Camilo...
Un abrazo.
HD

María sábado, marzo 09, 2013  

Triste es que los cuerpos no sepan de música, que es la melodía de la vida.

Un beso.

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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