Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


Carta para una mujer que tiene una ventana gigante en su cuarto

>> miércoles, 14 de noviembre de 2012


Hola, que bueno saludarte. No te había escrito porque se me hubiera olvidado o lo postergara. Todo lo contrario. Me explico mejor: mis ganas de vos me impedían que te escribiera a diario. Ocurre que cuando un ser me interesa me dan unas ganas repentinas de estar conmigo. Entonces hago de ese ser, en este caso tú, un pensamiento en voz alta y me aíslo un poco de todo. No pienso en nada ni en ti cuando me dispongo a estar conmigo. Entro en un estado meditativo y puedo sentir cosas. Por ejemplo, mientras escribo, percibo que entre las palabras corre un arroyo pequeño. Allí susurra el agua y se ve una que otra mariposa pasar entre las flores. El viento mueve las ramas de los árboles y los pájaros cantan. Nada falta ni yo falto. Cada cosa es la cosa indicada porque el azar es un viejo mago que conoce todos los trucos y los giros. Nunca falla. Es cuando uno se da cuenta que puede ser suficiente porque cada individuo es como una selva de palabras por descubrir. Lo interesante es que tiene a disposición varios mapas de  tesoros escondidos...               Entonces pienso en ti y sonrío y te guiño un ojo y te vuelvo a mirar para que te des cuenta de que soy el que te miro y…                   Bueno…como un gatito pequeño juego con un posible y lo desenvuelvo en la sala y lo rasgo y luego, me quedo dormido... En fin, querida, espero verte pronto y que la gracia te abrigue siempre.

5 comentarios:

Cristina miércoles, noviembre 14, 2012  

Que ternura Juan... una carta especial, para un cariño muy grande!
Un placer leerte, te dejo un fuerte abrazo.

María miércoles, noviembre 14, 2012  

Juan, me ha encantado este cuento en forma de carta, muy original, y envuelta en la esencia de la dulzura, ternura y del aroma de la flor, con el sonido del eco del silencio entre los pájaros cantando y del transcurrir del agua desde su arroyo, tiene mucha magia y mucho encanto esta bella carta susurrada entre sentimientos, muy bella, muy tierna.

Un beso.

Belén R. jueves, noviembre 15, 2012  

Una declaración de sentimientos convertida en una carta muy especial.
Sensibilidad a flor de piel.
Un abrazo.

moderato_Dos_josef jueves, noviembre 15, 2012  

Me has hecho pensar. cuántas cosas podemos percibir mientras escribimos.
Un buen relato.

Juan Camilo jueves, noviembre 15, 2012  

Cristina
Gracias por su comentario. Reciba de mi parte un fuerte abrazo.

María
Gracias de corazón por sus comentarios.

Belen R.
Las cartas son un género literario por descubrirse

Moderato
Es cierto, son muchas las cosas que pueden suceder tras cada palabra.

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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