Casi siempre es el miedo de ser nosotros lo que nos lleva delante del espejo.
Antonio Porchia


El n.n. pistolero y goleador

>> lunes, 7 de mayo de 2012

El nombre y la imagen del personaje no han sido reveladas por petición de la fuente

No es un hombre atractivo aunque su actitud podría posar en un comercial con modelos varoniles y casi irreales. Pero, su rostro, más de anfibio, intimidante, no clasifica para avisos publicitarios.

Es un hombre, como los vaqueros de la vieja usanza, desafiante hasta con la muerte. Incluso, conociendo sus limitaciones físicas después del accidente automovilístico donde se fracturó la columna y quedó en silla de ruedas algunos meses, siente que nació para ser una estrella. Por eso, no acepta ser el extra de su propia película, el suplente del jugador que alguna vez por sus gambetas y goles fue ídolo.  

En su época dorada estuvo en Buenos Aires, en la Bombonera, en un partido entre San Lorenzo Vs River. Ese es uno de los recuerdos más preciados que lo atormenta en igual medida. El otro fue el encuentro con Maradona donde ambos se metieron varios pases de cocaína. Por ese entonces podía viajar en carros lujosos, con escoltas, intimar con mujeres protuberantes, consumir la droga que deseara… porque, según él “nació para no estar pintado en la pared”. Además, Faustino Asprilla, uno de los delanteros más talentosos y polémicos de la selección Colombia, había afirmado que ese muchacho iba camino a convertirse en el mejor delantero del país.  

Después de que le informaron que no podría volver a jugar, paradójicamente, el dinero desapareció igual que la mayoría de los amigos. Quedó solo arrastrándose en una silla de ruedas con la esperanza de volver a caminar.

Lo primero que hizo después de salir de la terapia fue jugar un partido amistoso. Pero su habilidad había desaparecido porque sus piernas no respondían, lo mismo que su gambeta. Al sentir que ya no podía volver a las canchas entró en depresión porque se sentía frustrado ya que se empeñaba en ser grande.  Fue cuando empuñó un revolver y se dedicó a otros trabajos con los que ha mandado a más de uno al otro mundo.

Ahora se ha convertido en  el recuerdo de un hombre que se opaca con los días y se rodea de amigos que lo admiran y lo invitan a beber hasta que el mareo y la nausea le dicen que no es un superhombre.



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