Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


Acto poético

>> martes, 7 de febrero de 2012

Es de noche, nos hemos fumado un porro y quiero jugar con los ovarios de ella. Para que la cosa no sea muy evidente,  sigo siendo, a pesar de mi reputación, un viejo discreto y busco mi cuaderno de apuntes y le leo algo insinuante. Ella sonríe, se lleva la mano a la entre pierna y me dice:

- Florentino estas pasado de moda.

- Pero nena, si lo que quiero es compartir una rato contigo, nada más.

- Por eso mismo. Lo que no entiendes es que a los caballos viejos los reemplazan los caballos jóvenes, los que aún son briosos.

- Bueno, pero vení te leo un último texto.

Aprovecho un descuido de ella y llevo mi mano a sus piernas y ella me abraza pidiendo más caricias. En ese momento me retiro y le sonrío:

- Mis mañas son más inquietantes que los bríos. Nos vemos linda.

2 comentarios:

Belén domingo, febrero 12, 2012  

Caballo viejo puede ser más listo eh?

Besicos

Juan Camilo viernes, febrero 17, 2012  

Es cierto, caballo viejo puede inquieta más

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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