Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


La noche del gato

>> sábado, 29 de diciembre de 2007

Tu voz desempolvó las horas.

Alegraste mis siete angustias.

En cuatro patas

maúllo en los tejados.

Te separo de las sombras,

del recuerdo.

Atrapo un relámpago

y vuelvo a casa.

Me meto entre las cobijas

y estás en mi lecho,

gatamente disponible

como si no hubieras muerto.

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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