Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


A su salud ¡derrotados!

>> jueves, 15 de noviembre de 2007

Brindo por los que aún tropiezan y se le encharcan los ojos. Por los que alguna vez soñaron con que eran astronautas. Por los que han mirado un revólver con satisfacción. Por los que esperaron el amanecer con una botella rota en las manos. Por lo que hablaron solos dormidos confesando sus más siniestras tristezas. Por los que se entregaron tanto que se olvidaron de recibir.

Brindo por todos aquellos, que alguna vez, fueron rebeldes sedentarios.

Alzo la copa de vino y me atraganto por aquellos, que ante un tejado, por la perdida de una pelota, sintieron una desolación alarga cuellos.

Brindo por los que vivieron tan intensamente que no tuvieron tiempo de estar tranquilos. Por los que fueron tan ellos que la noche de sus penas no conoció el alba. Por los que aún sabiendo que su causa es una causa perdida, alzan el pecho y con más determinación continúan. Por los que beben solos y esperan pacientemente a que la vejez les haga compañía.

Brindo por los que intentaron por todos los medios creer en Dios. Por los que habiendo nacido en mi patria aún se resisten a ser conquistados por el progreso y la idea de una vida digna.

Brindo por los que jugaron con muñecos de yupi y creyeron que eran monstruos de cabezas gigantes. Por los que apostaron con un amigo el amor y perdieron. Por los que se hacían los que no tenían hambre para que sus madres les diera la sopa. Una cucharadita por su mamita que los quiere tanto y la boca se abría después de una malacara complaciente. Brindo por los que se asustaron ante un espejo porque amanecieron más altos y con los primeros vellos en las axilas. Brindo por los que se hacen perseguir de la infancia porque se robaron la nostalgia.

Por los que alzaron el teléfono y preguntaron por una persona que no conocían para no sentirse tan solos.

Brindo por ustedes, derrotados, los que saben que mañana es un peor día.

Brindo por los que se hacen los dormidos para que la irrealidad no los sorprenda.
Derrotados ¡A su salud esta derrota! La felicidad no existe.

2 comentarios:

cesarín jueves, noviembre 29, 2007  

debería comentar, pero ya sergio lo dijo todo.

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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