El Gurrynea



El “Gury”, concejal del Centro Democrático que obtuvo 6.000 votos, es uno de los concejales paisas más violentos y camuesos. Apenas es para calentarle la espalda a punta de verbena. Pues este servidor público, hace unos días, después de que fuera electo presidente el “Destripador”, afirmó en su cuenta de X @AndresGuryRod:

“Ya sabemos en qué lugares hubo voto fusil. Le pedimos al Presidente electo @ABDELAESPRIELLA, al gobernador de Antioquia @AndresJRendonC y al Alcalde de Medellín @FicoGutierrez tomar acción, ya sabemos dónde hay que atacar primero a la guerrilla y los bandidos, empecemos por todos estos lugares. Aplicar la fórmula mágica: PL+GL plomo y glifosato. Libertad y orden”.


Con este mensaje, más el video que publicó de manera intencional, no queda más que decirle “¡Vuste’ si es mucho Gurrynea!”. Con esas bestialidades le da la razón a Iván Cepeda cuando afirmó que “Antioquia se convirtió en cuna de la parapolítica”. Y no es que se haya convertido, es que siempre fue una de las cunas del paramilitarismo en el país. Lo que quieren ignorar una parte de los paisas es que Antioquia ha sido una de las regiones más pujantes a la hora de halar el gatillo y que concentró un gran número de estructuras paramilitares. Paramilitares que, desde finales de los años setenta, ya se formaban en juntas de autodefensa como lo fueron “Los escopeteros” de Sonsón y de San Luis liderados por Ramón María y Emeterio Isaza.


Es que gracias a esta Gurrynea, es difícil no admitir que una gran parte de los antioqueños llevan un paraquito en el corazón. Pero les duele en el alma que les digan “Energúmenos”. Cuando son estos energúmenos los que hacen que Antioquia sea un territorio de alta producción de víctimas. Y así, con la pujanza de la violencia, quieren constituir la Antioquia Federal y la mejor esquina de América donde el que piensa distinto hay que voltearle el mascadero, ojalá con bate.


Volvamos al Gurrynea que no disimula su violencia y la exhibe como un argumento, el que ve la democracia como un mecanismo de exterminio de la diferencia, el que alardea del matoneo como un proyecto bandera de los energúmenos,  el que elige el bate para mostrar su indignación de animal rabioso. No obstante, sería divertido verlo darse batazos a sí mismo porque encarna todo lo ruin y podrido que, supuestamente, se combate en política.


Por ejemplo, su bravera funciona si al lado suyo hay un hombre armado dispuesto a disparar. Como sucedió en diciembre del 2025 cuando su conductor le metió un tiro en la cabeza a un supuesto atracador en El Poblado. Investigación que aparece en El Armadillo. Sin embargo, meses atrás, Vorágine reveló que el concejal contrató a un “gestor comunitario” que era un exmilitar que andaba armado y que trabajó para La Madrina, capturada en 2025 por secuestro extorsivo. O las más de 27 demandas por casos como pleitos laborales y tráfico de estupefacientes.


Aunque se hizo famoso por el bate de béisbol con la palabra “diálogo”.  La primera vez que salió fue en El Poblado el 7 de octubre de 2025, cuando se realizaba una marcha en apoyo a Palestina en todo el país.  La segunda, fue en Alpujarra, el 16 de marzo del 2026, cuando fue a amedrentar la minga indígena. La tercera fue el 19 de mayo del 2026, cuando salió a carear a los que hicieron la manifestación artística en Llanogrande, cerca de la casa de Uribe Vélez, para tratar de ocultar los 7.837 casos de ejecuciones a civiles cometidas entre 2002 y 2008 por militares, los “falsos positivos” que documentó la Jurisdicción Especial para la Paz. En esta ocasión le robaron el bate del “diálogo”.


De veras, a esta Gurrynea habría que enseñarle a punta de verbena. Es que nos deja muy mal parados a los antioqueños. Pues también está en contra de la Corte Constitucional que en el mes de julio le ordenó disculparse de manera pública, en sus redes sociales, y reconocer la legitimidad del mural: “Las cuchas tienen razón” y del derecho a la memoria histórica de las víctimas.


Y para ajustarle el bate a su propia cocorota, Ana Bejerano Ricaute en su artículo del 28 de junio llamado “El concejal del odio”, cuando la Gurrynea habla de bombardear a los votantes de Cepeda, dice lo siguiente:


“El artículo séptimo del Estatuto de Roma consagra como un crimen de guerra la ‘Persecución de un grupo o colectividad con identidad propia fundada en motivos políticos’. El funcionario público que promueva abiertamente la violación del derecho internacional humanitario podrá convertirse en el determinador de esos crímenes (si efectivamente se cometen), o directamente incurrir en los delitos de instigación a delinquir (artículo 348 del Código Penal) o en apología del genocidio (artículo 102). También puede constituir una falta disciplinaria gravísima como servidor público.”


Además, la Procuraduría General de la Nación abrió una investigación disciplinaria contra el concejal de Medellín. La investigación quedó en manos de la Procuraduría Regional de Instrucción de Antioquia.


Ojalá a esta Gurrynea se le pose un tábano en los testículos y así, ante la inminente picada, le cambie su idea cavernícola de la violencia. O tal vez sea tan berraco, tan antioqueño indignado, tan pura cepa, tan pa’ las que sea, que se dé el merecido batazo.

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