Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


Cocuyos

>> viernes, 11 de marzo de 2016



Un hombre soñó que una mujer tenía dos mil ojos y los abría. Se despertó sobresaltado y salió de su casa a tomar un poco de aire. Afuera, en la estepa, encontró un ejército de cocuyos.

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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