Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


Desde tu espalda recupero el tiempo perdido

>> viernes, 11 de abril de 2014


Hay amores que vienen desde antes. Amores que eran citas acordadas de otras vidas y se establecieron para determinado momento, con ciertas alineaciones astrales. Eso dijo un maestro yogui en una meditación. Aquella vez, en compañía del maestro, vi una muchacha muy bonita que me sonreía. No dije nada referente a mi visión. Pensé que esa imagen era un invento mío por mi fijación con las mujeres bonitas. Luego, a los días, conocí una mujer que curiosamente se fijó en mí. Hecho que cambió las dinámicas porque estaba acostumbrado a cortejar diez mujeres para conversar, finalmente, con una. Cuando la encontré, estaba en una cafetería leyendo el periódico, ella me saludó y me dijo que había soñado conmigo. Sonreí y por seguir el juego respondí que la estaba esperando. Imaginé que se iría, pero no, se sentó y hablamos toda la tarde, la semana, el mes... Ahora está dormida en mi lecho, veo su espalda con pecas, desnuda, blanca. Los primeros rayos del sol entran por las rendijas de la puerta. Sus piernas de bailarina se envuelven entre las cobijas. La veo y siento que llevo años mirándola, años esperándola. Con sigilo llevo mi barbilla hasta su cuello y la deslizo por la columna vertebral hasta la entre pierna. Ella suspira y habla dormida en una lengua que no entiendo. En ese momento veo su rosto y no dista mucho del que vi en la meditación. Entonces sonrío y continúo, sin demoras, recuperando el tiempo perdido.  

2 comentarios:

Ocaso de Luna viernes, abril 11, 2014  

Hermoso escrito amigo nos hace soñar mas alla del conocimiento. un abrazo

Juan Camilo sábado, abril 12, 2014  

Ocaso de Luna
Gracias por sus palabras.

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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