Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


Suspiro en el mar

>> martes, 25 de febrero de 2014


Desde pequeño Suspiro quería conocer el mar pero se sentía demasiado efímero para emprender el viaje. Imaginaba, cuando miraba el cielo que el mar era una colcha mal tendida sobre una cama o un soplo del gran suspiro que toca todas las cosas. A veces, por pensar en el mar llegaba tarde a su trabajo. Cupido lo había contratado para que alentara a ciertas parejas que a pesar de quererse carecían de la magia a la hora de besarse y un beso sin temblor de estómago o contracción del sistema respiratorio es solo un simulacro. 
Suspiro logró ahorrar el dinero suficiente para conocer el mar. Tomó un avión y llegó  hasta la costa caribeña colombiana. Cuando llegó a la playa sus ojos empezaron a llorar. Sintió por primera vez sus lágrimas. Algo dentro se derritió. Algo lo conmovió tanto que no se dio cuenta de que el mar tenía sus olas contraídas y los peces alborotados porque había encontrado un suspiro para las noches de luna llena. 

0 comentarios:

Publicar un comentario

Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

  © Blogger template Simple n' Sweet by Ourblogtemplates.com 2009

Back to TOP