Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


Un paso atrás

>> jueves, 6 de junio de 2013


Él, hombre cauto y mesurado, contó a sus amigos con orgullo que tuvo la fuerza de decirle a una mujer hermosa que no iba más con ella. Eso fue hace días. Hoy va solo y mira de reojo cuál de las mujeres que se encuentra en el camino le sonríe y le da chance de conversar con él unos besos. 

2 comentarios:

Belén Rodríguez Cano viernes, junio 07, 2013  

Nada más patético que la soledad cuando se desea compañía.
Debió pensarlo dos veces antes de hablar...
Un abrazo.

Juan Camilo jueves, junio 13, 2013  

Es cierto, pero hay veces que lo patético parece ser la única salida. un abrazo

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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