Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


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>> jueves, 12 de abril de 2012



Rodolfo guarda la esperanza, aunque sabe que toda esperanza es como un cuchillo en la yugular, de que Lucia lo acompañe a su habitación y comparta con él el tesoro escondido en su mesa de noche: Una calcomanía del Chapulín Colorado, una edición de bolsillo de Memorias de Subsuelo de Fedor Dostoievski, la cabeza disecada de un mico que compró en un almacén de antigüedades en el centro, las tangas de una prima que lo excitó cuando chico, un autógrafo de una actriz porno, la boleta a un concierto de Joaquín Sabinas, el poema X del Guardador de Rebaños de Fernando Pessoa que escribió en una hoja amarillenta y un preservativo sin fecha de vencimiento.

2 comentarios:

Humberto Dib lunes, abril 16, 2012  

En el lugar de Lucía, yo estaría un poco preocupada/o... Vaya colección extraña.
Un fuerte abrazo.
HD

Julián Cánepa jueves, junio 21, 2012  

No sé si es una colección demasiado extraña... a lo mejor este personaje lo exterioriza, pero son cosas que componen las fantasías y lo oculto de todas las personas.

Un abrazo

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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