Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


Día gris

>> sábado, 3 de septiembre de 2011




El sol no ha salido. Debe ser que se trasnochó y no quiere trabajar o ya se olvidó de nosotros. Me pesa la tristeza. Siento que soy una tristeza larga que va a ninguna parte. Soy una tristeza con ganas de llorar en la mañana de un día gris. El problema no es que el sol se haya olvidado de nosotros. El meollo del asunto es que amanecí triste y cuando estoy así suelo delegar al otro el origen de mi tristeza. El sol, lo sé, no tiene nada que ver con mi tristeza. O tal vez si. Es difícil culpar al sol de algo si existir es ya un milagro. Pero estoy triste y nada me consuela. Ella me duele y culpo al sol. Desde hace días está marchita, con las hojas caídas, el color apagado, los pétalos arrugados. Su tristeza también es mi tristeza. Incluso el gris está pálido, como si tuviera fiebre.

5 comentarios:

Carmen sábado, septiembre 03, 2011  

No es novedad ninguna que los dias grises, sin sol, entristecen el alma.

Ánimo.

Nada más importa sábado, septiembre 03, 2011  

A veces también, delego en otro el origen de mi tristeza, y cuando lo hago solo sufro un poco más.
Prefiero casi siempre, soportar el peso de la culpa que me corresponde y simplemente aceptarme así, alguien que se pone triste con un simple dia gris.

Belén domingo, septiembre 04, 2011  

Eso es que viene el otoño...

;)

Besicos

Juan Camilo domingo, septiembre 04, 2011  

Carmen
Gracias por los ánimos. Los tendré en cuenta. Pero el texto hace parte de un diario de un jardinero que se enamora de una flor. Asi que es él y no yo el que se siente triste.

Nada mas importa
Tu sensibilidad me alegra

Belen
es posible que en el corazón todas las emociones empiecen a pintarse de amarillo y a caersele las hojas

Cristian miércoles, septiembre 07, 2011  

Ya había pasado el azul mar del cielo, y ahora llegaba una mancha gris a cubrir este parco escenario de la ciudad, aquí en la ciudad poco queda de que aferrarse, el espíritu y el centro es el único ancla para mantenerse a flote. La alegría y la tristeza comparten habitación para no sentirse solos.
Compadre, por aquí bajo el denso sabor a smock hay un pedacito de amistad que le recuerda.
Bendiciones compadre.

“¡A donde nos lleve el rio de la vida y ojala sea al mar!”
Pie de Zambo

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Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

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