Más de dos décadas imaginó el amor de su vida. Leyó la carta astral, la maya, fue a adivinos ambulantes... Tanto indagó que olvidó dejarse encontrar. Estaba tan distraído que no se percató de que su otra mitad, después de verlo y no sentirse reconocida, lo dejó partir.
2 coment�rios:
Qué pena andar tan distraído que no se encontró, y a veces, la ilusión se disipa en un instante.
Un placer leerte, amigo mío.
Besos enormes.
María
A veces, muchas veces, sucede y mucha gente no se da cuenta de ello. Gracias por tu comentario.
Un abrazo.
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