Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


El roce

>> jueves, 10 de diciembre de 2015


Efraín sabía que ella era fugaz, como esas actrices que saludan de paso y dejan esa mirada relámpago que vale oro en el recuerdo. Efraín de todas formas, hiciera lo que hiciera, no podría impedir que ella se fuera como las actrices que saludan de paso. Así que cuando ella lo miró, él sonrió y se acercó entre la gente, sigiloso. Antes de que ella sonriera a otro y le dejara su gesto como una herida dulce, Efraín la tomó del brazo y la besó. Cuando ella reaccionó Efraín había partido como un hombre que ya no tiene nada que perder al dejar todo el amor en un beso relámpago. 

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