Crearme, recrearme, vaciarme, hasta que el que se vaya muerto, de mí, un día, a la tierra, no sea yo...

Juan Ramón Jimenéz


Cuerpo

>> martes, 6 de agosto de 2013


Salí de la casa con los nervios alterados debido a un sueño. Había visto algo horripilante, una de esas visiones que te ponen los vellos de punta. La aparición era un esqueleto que llevaba sobre sí el rostro de una mujer de tez blanca, cabellera negra y ojos azul cielo. En ese instante desperté e intenté respirar profundo para volver a la calma. Inhalé y retuve el aire en los pulmones cinco segundos. Luego exhalé. Repetí el ejercicio varias veces. Hasta que me atreví a mirar mi habitación y me sentí feliz de ver el desorden tal cual lo conocía. Tuve la certeza de que estaba despierto y me incorporé de la cama con el fin de tomarme un vaso de agua. Pero, cuando quise halar una cobija para ponérmela sobre los hombros vi que había alguien sobre la cama. Levanté la cobija con cautela. Ante mis ojos apareció el esqueleto con rostro de mujer. No pude retener el grito y tumbando lo que encontraba en el camino salí de la habitación. Al pasar el portón resbalé y caí en la calle. Al caer me di en la cabeza con un poste, pero era tanto el susto que como pude me incorporé y seguí corriendo. 
 Creo que el sol empezaba a bañar la cima de las montañas cuando vi al esqueleto con rostro de mujer a una distancia considerable. Caminaba con pasos pequeños y constantes. Cuando estuvo en frente, como si yo no existiera, atravesó mi cuerpo. Grité. Al abrir los ojos estaba en mi cama bañado en sudor. Me llevé la mano derecha al plexo solar para retomar la respiración y lo que toqué fueron los huesos de la columna vertebral. Brinqué de la cama y escuché el chasquido de mis huesos.
La calle esta vez no estaba desértica. Había varios cuerpos caminando en distintas direcciones. Yo era uno de ellos.

3 comentarios:

Felipe Mejia Medina miércoles, agosto 07, 2013  

Aunque nunca se supo si la columna que tocaba era la propia o una ajena que quizás ni lo era tanto sólo que no lo recordaba. ¡Saludos!
F:
http://mistavilteka.blogspot.com/

Juan Camilo miércoles, agosto 07, 2013  

Saludos
Quizás eran las dos.

Juan Camilo miércoles, agosto 07, 2013  

todo viaje es un abismo y un camino

Publicar un comentario

Cada palabra es un conjuro para espantar la soledad

  © Blogger template Simple n' Sweet by Ourblogtemplates.com 2009

Back to TOP